domingo, 25 de marzo de 2018

China: El Dragón que ya está aquí

Reflexiones y Apuntes

Como muchos sabéis, he estado estos días en China. La verdad es que visitar el gigante asiático siempre supone un terremoto de primera magnitud. Al menos personalmente siempre regreso con muchas ideas, dudas y pensamientos hacia el cambio que se avecina a nivel geopolítico. China ya está aquí. Basta pensar que el PIB de Shanghai es ya superior al de Italia, y que se estima que  en 2020 superará al de Francia, para cuando menos plantearse si sigue teniendo sentido esa visión eurocéntrica que han acompañado a los mapas del mundo desde el Renacimiento. Vivimos tiempos de cambio y conviene estar preparados para ellos.

Hagamos un poco de historia. En 1.949 Mao Zedung comenzó una revolución en China que trajo consigo la dictadura del partido comunista. Durante 30 años, el Dragón sufrió una de las peores etapas de su historia, con planes económicos aberrantes que llevaron al país a experimentar hambrunas terribles con millones de muertos y una pobreza extrema que jamás se había conocido en el gigante asiático. En 1.979, China comenzó un proceso paulatino de apertura de su economía que le hizo convertirse durante años en la fábrica del mundo. Por aquel entonces, China era un país eminentemente rural. La necesidad de mano de obra en las ciudades para atender estas necesidades manufactureras, fundamentalmente en las ciudades de la costa, consecuencia del período aperturista, derivó en un éxodo hacia éstas desde las poblaciones del interior. Durante aquellos años, el país experimentó un increíble crecimiento económico, apoyado sobre todo por un espectacular superavit de la balanza de pagos. Es decir, con un nivel de exportaciones muy superior a las importaciones del país. A su vez, el gobierno promovió una política monetaria que buscaba mantener el Yuan muy devaluado, buscando con ello "estirar el chicle" de un modelo que logró que el país fuera dejando atrás la pobreza (de forma desigual) a una velocidad de vértigo. 

Sin embargo, hubo dos hechos que precipitaron el cambio en la economía China. En primer lugar, las tensiones inflacionistas en el sector inmobiliario de las principales ciudades del país, lo que hizo que los salarios tuvieran que subir de manera muy importante para poder seguir atrayendo mano de obra a las mismas. Dicha subida del precio de la mano de obra hizo que China dejase de ser competitiva en comparación con otros países del sudeste asiático, por cuanto los bienes que dicho país exportaba eran de bajo valor añadido. En segundo lugar, la crisis económica, que hizo que  la demanda externa también cayera de forma notable. Si bien lo último no era previsible, lo primero sí. Incluso podría decirse que el Gobierno chino contaba con ello. Es por ello por lo que comenzó en el año 2.000 un plan de inversiones brutal que ha cambiado de forma definitiva la configuración del país y que paulatinamente fue sustituyendo al peso de las exportaciones netas en la configuración de su PIB.  En 2013, la Formación Bruta de Capital ya pesaba el 47% del mismo.

El resultado de este período aperturista ha sido espectacular. Por dar algunos números / contar algunas anécdotas:  En estos últimos 18 años, el PIB per cápita del país se ha multiplicado casi por 10. Aunque es cierto que sigue lejos de los países más ricos de la OCDE, también lo es que no hay ejemplos en la economía moderna de mejoras tan espectaculares en un período de tiempo tan escaso. La tasa de paro está en torno a un 4,1% y se observa cómo el sector servicios cada vez precisa de mayores empleados frente al sector agragario. Desde mi primera visita a China, los Audi, Mercedes o BMW se siguen acumulando, pero lo llamativo es cómo paulatinamente los antiguos Volkswagen Santana se van sustituyendo por modelos nuevos propios de la clase media europea. Cada vez más gente habla inglés y sorprende ver la cualificación de las personas que se van incorporando al mercado laboral en comparación con los jóvenes de hace a penas unos años, cuando conocí por primera vez el país.

Pero hay más. Aprovechando el increíble aumento de las reservas Chinas de moneda extranejera estos años, el gobierno de Pekín ha aprovechado la coyuntura para salir de compras por el mundo. China es, hoy en día, "dueña" de medio África, habiendo firmado importantísimos acuerdos para la compra de materias primas por medio mundo. A su vez, han aprovechado para salir de compras por Europa, aprovechando la debilidad del viejo continente, de sus instituciones y de sus apalancadas empresas. El viernes mismo estuve visitando a un Fondo de Inversión Chino que tiene en caja dinero suficiente para comprar el 7,5% del PIB español. ¿Impone, verdad? Creo que a estas alturas sobra el comentario, pero no es el éxito del Comunismo aplicado a la economía. Pocos países hay más liberales a día de hoy en términos económicos a China.

La pregunta que se hacen los economistas es un "Y ahora, ¿qué?". Para poder mantener su espectacular nivel de crecimiento, China necesita pasar a un modelo dónde el consumo privado tenga cada vez más peso. Y para ello necesita seguir sacando de la pobreza a muchas de las ciudades del interior. En sí mismo, el Dragón es un continente y tiene unas desigualdades mucho mayores que las que pueda tener la propia Europa en el seno de su UE. Por ejemplo, siguen habiendo 700 millones de personas sin acceso a internet dentro de China. Eso, en el país de Alibabá o Huawei, parece un disparate, pero esa es la realidad a la que se enfrenta el país asiático. Además, los ricos siguen siendo muy ricos y la gente pobre muy pobre. Se estima que el 1% de la población tiene el 33% de la riqueza del país y su coeficiente de GINI es de 0,42, cuando en una economía sana, lo normal es estar en el entorno del 0,30. Sin lugar a dudas, el reparto de la riqueza es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el gobierno chino en aras de dar más peso al consumo privado. Sobre este punto volveré al final del post.

Por si esto fuera poco, China es un país que necesita seguir exportando por cuanto tiene una enorme necesidad de importar (fundamentalmente petróleo y materias primas). Necesita, dentro de este nuevo escenario, ser capaz de producir y exportar bienes con alto valor añadido, lo cual no es evidente. ¿Podrá China hacerlo de nuevo? ¿Podrá abrirse paso la creatividad en el seno de un país que sigue cercenando muchas de las libertades más esenciales?

El tiempo dará y quitará razones, pero aquí dejo algunos datos que son cuanto menos sorprendentes y que nos pueden dar algunas pistas: China es el país que mayor número de ingenieros licencia cada año a nivel mundial. Los chinos son, tras los norteamericanos, el colectivo más numeroso dentro de los estudiantes de las mejores Universidades de EEUU. Dicho fenómeno se repite también en Europa. Y lo que es más interesante, todos ellos regresan a China una vez finalizados sus estudios.

Sigo. De acuerdo con el ranking internacional de Shanghai, China ya tiene 5 universidades entre las 150 mejores del mundo (España sólo tiene una) y 6 entre las 50 primeras en el ámbito de ingeniería.  De acuerdo con el Financial Times, el CEIBS, dónde he tenido la oportunidad de estar estos días, ya es la 8ª escuela de negocios del mundo (el IESE consigue un muy meritorio 12º puesto dentro de dicho ranking, por delante de Universidades como Cambridge o Yale entre otras). China, además, ya invierte en I+D+i más que la UE. Por último, y estando en desacuerdo con su sistema político, el gigante asiático tiene planes a largo plazo en infraestructuras y educación, lo que sin duda beneficia a la economía del país. Mientras tanto, en España, por ejemplo, asistimos como nuestros partidos siguen sin ponerse de acuerdo en nada. Por no tener, no tenemos ni presupuestos para el año en curso. Claro, que si nos comparamos con Italia, nos podemos considerar afortunados. Y mientras tanto, tenemos al 50% de los catalanes pensando en que les iría mejor sólos. Desde el más absoluto respeto, sonroja ante la perspectiva del mundo global que se nos viene encima.

Quedan también las dudas sobre la sostenibilidad del modelo Chino, sobre si las desigualdades anteriormente citadas, los excesos en materia laboral y de derechos humanos no podrán pasarles factura. También los retos medioambientales, ya que, aunque China se haya puesto las pilas con las energías renovables, es evidente que afronta un escenario dantesco en ese ámbito. Para que nos entendamos, el pasado viernes había 6 veces más contaminación en Shanghai que los niveles que el Ayuntamiento de Madrid utiliza para limitar el tráfico dentro de la almendra de la M-30... y para ellos era un día que no era malo del todo bajo... El error que cometemos los investigadores es tratar de analizar estas variables desde el prisma europeo. En la cultura asiática el fin justifica a menudo los medios. El chino medio sabe que sus padres pasaron hambre y perciben que es su momento histórico. No ansían más democracia, no se plantean el número de horas que tienen que trabajar, no miden las vacaciones que les corresponden. Saben que viven mejor que las generaciones anteriores y que si se esfuerzan, aún progresarán más. La cultura de trabajar 7 días a la semana todas las horas precisas está arraigada y no veo que a corto plazo eso pueda cambiar. Las raíces confucianas hace que, además, haya un sentido de fidelidad, lealtad y gratitud de empleados a jefes inherente en el ADN asiático y que bajo mi punto de vista aporta otra ventaja competitiva nada desdeñable en el seno de las compañías de dicho país.

Sí, está por ver que la nueva generación de millenials chinos tenga la misma "hambre" que sus padres (que sí que vieron a sus padres pasar hambre real). Está por ver la factura que le va a pasar al gigante asiático la ley del hijo único (ya revocada). Está por ver también que internet, con todas las expectativas que genera (y las limitaciones a su uso que aún existen. Recordemos que Google ya no opera allí), no termine también por hacer que la cultura occidental se funda de alguna forma con la oriental y que haya un profundo cambio en China, pero sinceramente, a corto plazo no lo veo. Observo un dinamismo, unas ganas de mejorar y de hacer las cosas bien que echo en falta en este otro lado del planeta.

Me encanta Europa y estoy orgulloso de nuestros valores humanistas. Valoro la economía del bienestar que hemos creado y pienso que nuestra forma de vida es mucho más enriquecedora para la persona, pero me planteo hasta que punto no nos estamos durmiendo en los laureles. Dentro de las 25 mejores Universidades del Mundo según el citado Ranking de Shanghai, sólo hay 5 europeas. La inversión en I+D+i está estancada. Somos incapaces de atraer talento y no hay un rumbo claro dentro de la UE acerca de hacia dónde hay que ir. Por ese camino, Europa se adentra en una sombra tenebrosa en la que la productividad va a depender cada vez más (en términos comparativos) de nuestras ganas de trabajar. Y mientras en China se trabajan todas las horas que hagan falta, en Europa hablamos de 35 horas a la semana. Mientras en China se trata de fomentar un mayor peso de las empresas en la economía, en Europa se le ponen cada vez más trabas. La nueva ley de protección de datos que entra en vigor en mayo es un buen ejemplo. El 70% de las empresas europeas son PYMES, y se sigue legislando como si todas fuéramos multinacionales. Nuestro estado de bienestar, me temo, será insostenible a corto plazo.

El Dragón ya está aquí y amenaza hasta con llevarse a nuestro Andrés Iniesta a la liga China. Confío en que la vieja Europa, como siempre que le han dado por muerta, sea capaz de levantarse de nuevo, pero el reto que tiene ante sí es mayúsculo. En lo que a mi respecta, veo 1.400 millones de oportunidades en China, tantas como habitantes tiene el país. Tal vez haya que empezar por ahí.





domingo, 28 de enero de 2018

La (mala) Gestión del Éxito

Algunas Reflexiones

Mi buen amigo Paco Alcaide lo definió como fenómeno de fenómenos y no le faltaba razón, porque en el fondo el fútbol es algo completamente irracional y nos lleva, a menudo, a sacar los instintos más primarios. Y es que, si lo pensamos bien, no existe una marca en el mundo más potente que la de un club de primer nivel. Los que somos del Madrid llevamos desde hace un par de meses llevándonos un disgusto tras otro, pero aquí seguimos. El miércoles, al finalizar el partido contra el Leganés, juré que no volvía a ver ningún partido este año, soltando todo tipo de improperios acerca de los jugadores, entrenador y utillero de la primera plantilla del Real Madrid. Ayer, acompañando a mi padre, no me resistí a ver el partido junto a él. Aún así, pese a su componente emotivo, si eres capaz de dejar durante un ratito los sentimientos en un cajón y coges un poco de perspectiva, el fútbol es una fuente inagotable de lecciones vitales, y en mi caso, aplicables para el mundo de la empresa y la gestión de los grupos humanos. Durante mi vida profesional, han sido muchas las veces en las que he tirado de anecdotario y vivencias futbolísticas, como jugador y entrenador, como miembro importante de un equipo o como cuando me pudría en un banquillo cabreado como una mona con el entrenador porque no me daba bola. Experiencias todas que no sólo me hicieron crecer como persona, sino que ahora me han permitido salir airoso de más de un embrollo. El fútbol me permitió conocerme mejor, pero también conocer mejor cómo funcionan las personas, así como el difícil equilibrio entre ser justo y comprender que cada jugador necesita diferentes estímulos para rendir. Hay quien necesita palo, quien pide zanahoria y también quién necesita una ración de ambas para dar lo mejor de sí.

Pero dejo las batallitas para otro día y vuelvo al miércoles contra el partido contra el Leganés. Nada más terminar el mismo el diario Marca hacía una encuesta sobre la crisis del Madrid en su edición digital. Creo que no llegaban a 5 de los 25 miembros de la primera plantilla del club de Concha Espina, los jugadores a los que la afición salvaría en estos momentos. Y es que cuando las cosas van mal, lo razonable, y así lo asumimos todos, es tomar decisiones. Conviene no hacerlo en caliente, pero hay ocasiones en que no queda más remedio que meter el bísturí en un grupo humano y extirpar el tumor, extraer aquello que no funciona. Que nadie me entienda mal. Este tipo de situaciones nunca son fáciles y mucho menos agradables. Ponerte cara a cara para comunicar un despido, aunque sea disciplinario y más que justificado, decirle a alguien que no cuentas más con él, nunca es plato de buen gusto. Y si tienes algo de empatía, lo llegas a pasar realmente mal. Pero esa es una de las labores del directivo. Te contratan para tomar decisiones, las buenas y las malas, y a menudo no te queda más remedio que ponerte colorado. También piensas en cómo queda la moral del resto de la tropa, en las cicatrices que dicha salida puede ocasionar y siempre le das mil vueltas antes de afrontar una tesitura como la expuesta. 

Dice el refranero español que "a grandes males, grandes remedios", y no deja de ser una gran verdad. Sin embargo, la experiencia me dice que habitualmente los grandes males tienden a venir precedidos por graves errores, y cuando se trata de la gestión de grupos humanos, suelen ser a menudo por omisión. La peor decisión es la que no se toma y ello permite que muchas veces ciertos problemas, que atajados a tiempo hubieran sido anecdóticos, terminan enquistándose y enrareciendo el ambiente. De repente lo que funcionaba deja de hacerlo y es entonces cuando el refranero vuelve a nuestro rescate y nos recuerda que "de aquellos polvos, vienen estos lodos". Sin embargo, los problemas no surgen de repente, sino que tienen una génesis que no se supo diagnosticar.

¿Dónde se rompió el Madrid de Zidane? ¿Cómo puede ser que ese equipo que pasó por encima de la Juve en la final de la Champions en una de las mayores exhibiciones vistas en el partido cumbre de dicha competición, aquel que bailó al Manchester United en la Súper Copa de Europa, el que hizo que Piqué saliera en prensa reconociendo tras la Súper Copa de España que por primera vez sentía que el Madrid era superior, o el que se permitía ganar la liga arrasando con el equipo "B" en campos que tradicionalmente se le habían dado mal, de repente haya comenzado a hacer el ridículo ante equipos de presupuesto inferior, y se haya permitido perder ante el Barça hace apenas un mes como un equipo pequeño en su propio estadio?

Gestionar el éxito es lo más difícil del mundo. La tentación, cuando las cosas van bien en un grupo humano, es no cambiar nada. Se dice aquello de que no conviene tocar lo que ya funciona, y separa ignora que son dos las claves las que permiten que un equipo se comporte como tal: interdependencia y objetivo común. Cuando el segundo se alcanza, una vez que la adrenalina ha alcanzado sus máximos, suele venir un bajón considerable. Es entonces cuando el líder debe analizar si realmente es capaz de volver a motivar a los miembros de su equipo en pos de un nuevo objetivo, y si considera que realmente no es así, es cuando debe tomar decisiones, estando en la cumbre. Puede pasar por prescindir de ciertos miembros del grupo, o por incorporar a otros que realmente comprometan el protagonismo de los que ya están para que entre un nuevo estímulo que no permita la relajación, e incluso porque el directivo abandone el barco, entendiendo que vino para acometer un proyecto y que esa nueva etapa requiere de un nuevo ejecutivo que motive de nuevo al equipo.  Liderar, dirigir, motivar personas, nunca es una balsa de aceite. Se generan roces y con el tiempo cierto agotamiento. Los procesos pueden ser más rápidos (véase Mourinho) o más lentos (caso de Ancelotti). Diferentes estilos de liderzago pueden ser válidos para situaciones distintas, pero el timing siempre varía en cada caso. El directivo que entra a reestructurar una compañía y ponerla en valor, el que ha tenido que tomar decisiones complicadísimas con un amplio impacto en la plantilla de su empresa, rara vez vale para la siguiente etapa de relanzamiento. Y las personas buenas para relanzar organizaciones, probablemente no valgan para momentos de crisis que requieran soluciones quirúrgicas.

Ejemplos en el fútbol los hay de todos los colores. El Barça de Rikjaard, con Ronaldinho, Deco y Eto´o a la cabeza, con un joven Messi que comenzaba a asomar, maravilló a Europa. El ténico holandés no supo ver los evidentes síntomas de agotamiento de su equipo cuando perdió la liga contra el aguerrido Madrid de Capello. Laporta "dimitió" de sus obligaciones pensando que Rikjaard sería capaz de volver a poner orden y aquello acabó con el pasillo al Madrid de Schuster al año siguiente, con una plantilla mucho menor. Un sólo año después, Guardiola, aprovechando a la mayoría de aquellos jugadores y haciendo algunos cambios (algunos dolorosos) lograba aquel histórico 2 - 6 en el Bernabéu. Y estando arriba, habiéndolo ganado todo, se "cargó" a Eto´o para mantener la tensión en el grupo. Guardiola, además, supo irse del Barça y del Bayern cuando comprendió que aquellos grupos humanos a los que entrenaba necesitaban un nuevo estímulo que él ya no iba a ser capaz de dárselo. La España del "tiqui - taca" que enamoró en las Eurocopas del 2008 y 2012, así como en aquel inolvidable Mundial de Sudáfrica, sin embargo, terminó saliendo por la puerta de atrás en el la edición de Brasil 2014 y en la Eurocopa de 2016. Se intentó estirar un equipo que ya no daba más de sí. Y el Madrid este año evidencia cosas que ya se percibían la temporada pasada: que Benzema está de vuelta, y que, quizás, pese a su exhibición en el último tramo de la competición, era el momento de vender a Cristiano Ronaldo.

Lo que digo puede sonar ventajista, pero las personas que me conocen saben que ésto lo llevo diciendo hace muchos meses. ¿Cómo prescindir de Benzema tras su jugadón ante el Atleti? ¿Cómo vender a Cristiano tras sus 10 goles decisivos de la Champions? ¿O cómo no dar otra oportunidad a Ronaldinho 2006 pese a su evidente decadencia física con todo lo que había dado al Barça? ¿O cómo no renovar a Del Bosque para que estuviera en Brasil 2014 con todo lo que había ganado? Prescindir de aquellos que te han llevado al éxito es durísimo, pero los directivos estamos para tomar decisiones, para prevenir problemas y no para promover la autocomplacencia. Se debe poner el corazón cuando se dirige, pero no se debe dirigir con el corazón. Esa es una de las lecciones más duras que todo ejecutivo debe interiorizar. 

Hace un par de años parecía imposible que Rafa Nadal volviera a ganar un Gran Slam y en su equipo se tomó una decisión completamente disruptiva: se fichó a Carlos Moyá y Toni Nadal anunció que a final de temporada dejaría de formar parte del staff técnico del Manacorí. Es muy difícil encontrar ejemplos como el de Nadal o Federer, que tras más de 15 años en la cima del tenis, no se cansan de ganar, pero hasta los más grandes necesitan de nuevos estímulos. Desde entonces, Rafa ha ganado en París y EEUU. ¿A alguien le sorprendería que volviera a levantar la Copa de los Mosqueteros en Roland Garros esta primavera?

El reto que tiene Zidane por delante es apasionante y de muy difícil solución. A su favor juega que tiene una plantilla con vergüenza torera y un mundial por delante que para muchos de sus mejores jugadores será el último que afrontarán con plenitud. Es muy posible, además, que la preparación física haya ido enfocada a hacer un tramo final muy fuerte, justo como el año pasado, pero es ahora cuando tiene que mostrar que, además de un gestor de egos, tiene soluciones para un equipo que se le ha caído con todas sus piezas. Si se obrase el milagro y el Madrid terminara levantando algún trofeo a final de año, convendría que tanto Zidane como Florentino Pérez tomasen medidas y no se dejasen llevar por la nostalgia de un grupo humano, que  como bien apuntó Butragueño, nos ha hecho muy felices a todos los madridistas logrando el mejor año de la historia del club. No deben olvidar que el Real Madrid ya sobrevivió a la salida de Di Stéfano en su día y que el club está ahí. Las personas tendemos a estar de paso y son las instituciones las que perduran, pero nuestro corazoncito nos impide verlo con perspectiva.

Termino reconociendo que hay algo de oportunismo en este post, por cuanto estas líneas las podía haber escrito en verano, cuando ni yo mismo podía intuir un desplome semejante y sólo pensaba que a este equipo le faltaba un "9", pero la vida no deja de ser aprendizaje continuo y yo disfruto con ello. Sobre todo con un buen partido por delante. El "fenómeno de fenómenos" nos lo recuerda todas las semanas.

martes, 26 de diciembre de 2017

14 Años sin Sara

Pequeño Homenaje a una Gran Amiga

La vida es maravillosa pero de vez en cuando tira a matar. Ocurre cuando suceden cosas contra natura, que no son las que deberían venir en el guión a estas alturas de la película y que te pegan un desgarrador manguerazo de agua fría cargado de realismo que necesariamente te pone en perspectiva. El tiempo no lo cura todo, o al menos así lo vivo yo. A lo sumo te permite colocar ciertas cosas, por cuanto arrancar estas líneas me cuesta tanto como recordar aquel fatídico día en el que quería creer que todo era mentira, que simplemente era una pesadilla de la que no tardaría en despertar. 

Sara fue una amiga excepcional y así la recordaré siempre. Quedan guardados a buen recaudo en mi corazón las anécdotas del cole, aquel verano en Irlanda o nuestro viaje a las Fallas del año 95. Nuestros partidos de fútbol, nuestros debates sobre el Real Madrid y todas aquellas llamadas que nos hacíamos para contarnos nuestras confidencias. Mis cumpleaños, los suyos y. nuestros cafés para contarnos nuestros ligues del momento. Nunca olvidaré la última noche de fiesta que compartimos y la frase que me dijo al despedirnos: "Fernando, llama. Pero de verdad, ¿eh? Que nos conocemos...". Aquellos meses fueron complicados para mi y necesité desaparecer un tiempo, no dar explicaciones. Me costaba contar que mis padres se estaban separando, que mi familia se deshacía. Y así fueron pasando los días, las semanas y algunos meses. Una gilipollez como un piano por mi parte. No le llamé y sé que me arrepentiré toda mi vida. Cuando pasaba alguna temporada así, Sara me tiraba de las orejas y yo siempre hacía propósito de enmienda para terminar riéndonos ambos. Aunque hubiera temporadas que hablásemos más o menos, siempre terminábamos encontrándonos de nuevo.

Así que quizás escriba estas líneas por necesidad. Quizás este pequeño homenaje que año tras año le brindo en este blog sea mi manera de colocar las cosas, de buscar los "para qué". Incluso puede que sea lo más parecido a llamarla para decirle lo mucho que la echo de menos, que fue una amiga extraordinaria y que jamás me olvidaré de ella, que me encantaría que me volviese a "regañar" para después tirarnos una hora y media al teléfono poniéndonos al día y concretando cuándo nos íbamos a ver de nuevo. O simplemente este pequeño homenaje no sea otra cosa que expresar que podrán pasar los años, pero que siento que Sara sigue estando presente en mi vida casi a diario y que confío que siga siendo así siempre. Como lo cantaban Los Secretos... Con lo que nos gustaban a ambos...

sábado, 23 de diciembre de 2017

Vinos para Estas Navidades

Algunas Sugerencias

Me encanta hacer este post cada año, aunque tengo que reconoceros que también es el que más trabajo me cuesta escribirlo. Recopilar notas de cata, aunque Vivino se haya convertido en una gran ayuda, no es sencillo cuando tienes la oportunidad de probar tantos vinos a lo largo del año. Y pasa otra cosa también, que al final se trata de que sea un post para todos los públicos. Con esa filosofía, os paso mis recomendaciones enológicas para estas fechas. Como siempre, marco algunas pautas: la primera, no están los mejores vinos de España o del mundo, sino sólo aquellos que haya catado durante este 2017 y me hayan llamado la atención. Este año, por cierto, hay más Riberas que de costumbre; la segunda, tengo en consideración el precio; y la tercera, no tengo ningún prejuicio. ¡Qué los disfrutéis!

Vinos de Excelente Relación Calidad / Precio (menos de 10 euros):

- Finca Resalso 2016: Tinto. El vino Roble de Emilio Moro me sigue pareciendo de una calidad extraordinaria para el precio que tiene.  Precio, 7,60 euros.

-  PRADOREY Roble 2016: Tinto. Un clásico en esta categoría. Este año más goloso y más frutal que en añadas anteriores. Está encantando. Precio, 6,90 euros.

- Abadal Picapoll 2016:  Blanco. Me encanta este vino elaborado con una uva autóctona que hasta hace poco estaba en regresión. Con más frescura de lo que uno podría esperar de un vino blanco mediterráneo. Precio, 8 euros.

- PRADOREY Verdejo Selección Especial 2015: Blanco. Sigo creyendo que la variedad verdejo es de las más versátiles e interesantes del panorama vitivinícolo europeo, pero hay que salir de la espiral actual de la DO Rueda, enfocada en vinos baratos. Este Verdejo es un fumé, con un ligero paso por barrica y crianza sobre lías. Sorprendente. Precio, 9,95 euros.

- José Pariente Verdejo 2016: Blanco. Otro clásico en este listado. Un blanco exquisito que nunca falla. Fresco y afrutado, pero con cierta complejidad. Precio, 8 euros.

-  Quintaluna Verdejo 2016: Blanco. Pago de Carraovejas compró Ossian hace un par de años y los vinos que están elaborando son tan interesantes como los de la bodega de Peñafiel. Se trata, además, de un verdejo de larga duración. Precio, 8 euros.

- PRADOREY Rosado Fermentado en Barrica 2016: Rosado. Tempranillo y Merlot a partes iguales bien criados durante tres meses en barrica. El resultado, un rosado espectacular y contundente que maridará incluso hasta con un asado en estas fechas. Precio, 8 euros.

- Chan de Rosas Clásico Albariño 2016: Blanco. Lo probé por casualidad y no sólo me parece que marida estupendamente con la comida asiática, sino que creo que se trata de un vino de una excelente relación calidad precio. Precio, 8,50 euros.

 
 Vinos para los que Buscan Algo Más (Entre 10 y 20 euros)

- Emilio Moro 2015: Tinto. Recientemente nominado entre los mejores 100 vinos del año por el Wine Spectator estadounidense. Aún en crecimiento, pero ya asoma un gran potencial. En la línea de su fantástico 2014.

- Adaro 2014: Tinto. Remata la añada de manera extraordinaria y se muestra en plenitud. Tiene el carácter de Ribera del Duero, pero recupera la elegancia de los vinos de antaño. Calidad / precio excepcional. Precio, 15 euros.

- Arzuaga Crianza 2014: Tinto. El mejor crianza que yo haya probado de Arzuaga hasta la fecha. Mucho más frutal que en añadas anteriores y con la madera menos marcada. Precio, 18 euros.

- Carmelo Rodero Crianza 2014: Tinto. Se muestra en plenitud. Puro carácter de la Ribera del Duero que irá estupendamente bien con cualquier carne. Precio, 17,50 euros.

- Pazo Barrantes 2016: Blanco. Todo un clásico que muestra el potencial de la uva albariño. Te sorprenderá si no lo conoces. Precio, 14,50 euros.

- Nobile Icon 2014 Sauvignon Blanc: Blanco. Desde Nueva Zelanda traigo este Sauvignon Blanc sorprendente, que recuerda a los de Sancerre. Sorprenderá a propios y extraños. Precio, 18,50 euros.

- El Cuentista 2015: Blanco. Se trata de la segunda edición del primer blanc de noirs de la historia de Ribera del Duero. Recién salido al mercado, supera con mucho al 2013. Madera menos marcada y con mucha más frescura. Marida con todo. Precio, 15 euros.

-  PR3 Barricas 2011: Blanco. Se trata de un Gran Reserva pero en categoría verdejo. Una auténtica pasada de aromas que conviene decantar. Además de ir bien con pescados, su estructura le permitirá maridar estupendamente con carnes blancas. Precio, 15 euros.

-  PRADOREY Finca Valdelayegua 2014: Tinto. Calidad precio, uno de los mejores vinos en la actualidad en Ribera del Duero. Redondo y en plenitud. Precio, 12,50 euros.

Para Wine Lovers (entre 20 y 30 euros)

- Aalto 2015: Tinto. Otro clásico de esta selección. Aún con enorme potencial, se muestra en juventud. Todo el carácter de la Ribera del Duero envuelto en elegancia. Precio, 30 euros.

- Protos 27 2014: Tinto. Una agradabilísima sorpresa. Me ha encantado este nuevo vino de la bodega ubicada en Peñafiel. Tiene un corte diferente al resto de vinos de Protos. Precio, 24,90 euros.

- Cloudy Bay Sauvignon Blanc 2016: Blanco. También de Nueva Zelanda, como el Nobile Icon. Me gusta incluso más este de Cloudy Bay, de mis favoritos de siempre. Y relativamente sencillo de encontrar en España. Precio, 22,50 euros.

- PRADOREY Élite 2014: Tinto. Recién salido al mercado, se muestra más fino y fresco que el interesante 2011. Muy poquitas botellas de algo que es realmente único, por cuanto nadie sigue utilizando este clon. Precio, 24,90 euros.

- Verdling 2013 Dulce: Blanco. Elaborado por Ossian. Con un equilibrio que sorprende. Maridará pescados, comida asiática y ciertos aperitivos. ¿Quién dijo que en Rueda no se podían hacer cosas interesantes?

- Pago de Carraovejas Crianza 2014: Tinto. Imagino que será difícil encontrar esta añada en los lineales. Y es más, el producto ha cambiado en esta añada 2015. Un vino de los que no falla. Precio, 27 euros. 

- Tomás Postigo 2015: Tinto. Extraordinario. Llevaba un par de años sin catar este vino y la verdad es que me parece que esta cosecha supera a las anteriores. Precio, 22,50 euros.

- La Vicalanda Reserva 2010: Tinto. Sigo teniendo en mente aquel maravilloso 2001, pero este 2010 no está nada mal. Y como buen reserva, seguirá mejorando en botella. Precio, 24 euros.

- José Pariente Cuvee Especial 2015: Blanco. Otro de los mejores exponentes de Rueda y aún con recorrido. Versátil. Precio, 22,50 euros.

Vinos para Sibaritas (por encima de 30 euros)

- El Anejón 2010: Tinto. Maravilloso vino de Pago de Carraovejas. Unidades limitadas para bolsillos con cierto poder adquisitivo, pero que verán recompensada con creces su inversión. Precio, 73,90 euros.

- Gaja Ca´Marcanda Vistamare 2014: Blanco. Gaja es una súper bodega italiana que elabora en la Toscana y el Piemonte. Y cuando uno cree que fundamentalmente hace tintos, descubre este blanco que te sorprende. Precio, 35 euros.

- Chateau Guadet 2007: Tinto. Uno de los Premiere Cru de Saint Emilion. Esta añada 2007 está muy por encima de la media en un año difícil en Burdeos. Muy interesante. Precio, 60 euros.

- Dr. Bürkin Wolf 2012: Blanco. Me encantan los Riesling y este me ha parecido de los mejores que he tenido la oportunidad de catar en muchos años. Seco. Precio, 48 euros.

- El Buen Alfarero 2016: Tinto. Sólo unos pocos afortunados podrán catar este vino al que ya dediqué un post hace tan solo unos días. Se trata de algo extraordinario que trata de reflejar la pureza de la uva tempranillo. Precio, 120 euros.

Con Burbujas:

- Juvee & Camps Brut Nature Reserva de la Familia 2013:  Cava. Se puede empezar con Cava, continuar con Cava y terminar brindando con Cava. Y este es un gran ejemplo. Precio, 15 euros.

- Albert i Noya 2011 Brut Nature: Cava. Otro magnífico exponente del cava que se elabora en Cataluña. Precio, 13,50 euros.

- Artadi Brut Vintage 2013: Cava. Nunca dejará de sorprenderme la bodega riojana. En esta ocasión, con este cava tan interesante. Precio, 14,50 euros.

- Gramona Imperial Gran Reserva 2010: Cava.  Una de las bodegas clásicas y uno de sus vinos más representativos. Precio, 18,50 euros.

Y poco más que añadir además de felicitaros las fiestas. Espero pasarme de nuevo por aquí muy pronto.

¡Feliz Navidad!

sábado, 25 de noviembre de 2017

El Buen Alfarero

Sobre Personas y Vinos

Lo primero disculparme por tardar en pasarme por aquí. La verdad es que me temo que mientras esté en el Máster voy a ser un poco "Guadiana". Comencé este curso con un intensivo en Brasil y ya ha sido un no parar. Sumémosle el día a día del trabajo y las clases en la Universidad. Espero no volver a fallaros de una forma tan prolongada, aunque hasta mayo es posible que no sea capaz de recuperar mi regularidad de antaño. En cualquier caso, siempre es estupendo pasarse por aquí, sobre todo cuando tengo algo tan importante que contaros como lo que es "El Buen Alfarero", el nuevo vino que lanzamos oficialmente al mercado en PRADOREY esta semana.

Pero este post no va de vinos. O al menos no sólo de ellos. Esta entrada quiere hablar de personas, de nuestras vidas y de lo que hacemos con ellas. Incluso de lo que podríamos llegar a hacer. Si ha habido una persona que me ha marcado profundamente ha sido José Antonio Romeo, un sacerdote marianista, profesor mío en el colegio y quien me invitó a conocer lo que era (y es CEMI). Falleció en 2008, pero los 13 años que disfruté de sus enseñanzas, amistad y cercanía, me cambiaron para siempre. Un día, hablando con él en una reunión de mi comunidad, nos hizo una analogía preciosa entre lo que eran nuestras vidas y un trozo de barro, y que gracias a esa libertad que el Padre bueno nos daba, estaba en nuestras manos hacer de ellas una obra de arte, única e irrepetible, o un churro que pasara desapercibido. Sus palabras me han acompañado en casi todas las decisiones importantes que he tomado en mi vida, con mis aciertos y mis errores. Que al final nadie es perfecto y asumo que en esto de hacer de tu vida una obra de arte, o al menos intentarlo, funciona (mal que me pese) lo de la prueba y el error.

En esta época de las Redes Sociales que vivimos y siendo un observador empedernido como me considero, siempre me ha llamado poderosamente la atención cómo nos proyectamos a través de las mismas. A todos parece irnos fenomenal. Todos salimos guapos en las fotos. Todos parecemos estar siempre felices. Somos un caso de éxito en nosotros mismos. Nos gusta que nos etiqueten. En las fotos y en la propia vida. Y así, a menudo, tendemos a perdernos en la masa, tratando de vivir la vida de otros, conforme a las normas que socialmente se nos imponen, o damos por impuestas, pero olvidándonos de quiénes somos realmente, sin valorar si esas normas nos hacen más felices o si por el contrario nos esclavizan y nos alejan de tomar la iniciativa al respecto de aquello que querríamos llegar a ser. Como escribía hace unos días en Facebook, vivimos en la sociedad del tener, del pretender incluso, pero nos olvidamos del "ser", y el resultado, a menudo, son personas vacías, o que viven su vida de una forma que no es la que querrían para sí. De alguna forma todos estamos, en mayor o menor medida, encorsetados. 

Esa manera de proceder ha llegado hasta los lugares más recónditos de nuestra sociedad. También al mundo del vino, claro está. Hoy en día cuesta mucho averiguar el origen de cada caldo por cuanto las técnicas enológicas tienden a estandarizar a aquellos y a hacerlos muy similares. Por supuesto, Borgoña no es Ribera del Duero y Rioja no es Jumilla, pero dentro de una serie de estándares, resulta difícil saber qué uva es la que lleva la voz cantante en una botella en una cata a ciegas. Digamos que cuesta salir de la corriente y al final se pone el énfasis en lo que te hace ser uno más y no tú mismo, con tu maravillosa originalidad.

Pero hay momentos en la vida de las personas en las que no hay disfraz que valga. Ni las redes sociales pueden evitar que en algún momento te mires al espejo y te observes tal cual eres. Siempre hay un momento de soledad en el que no hay lugar dónde esconderse de tus virtudes y tus defectos, esos que nos recuerdan que somos irremediable y maravillosamente humanos y que, como decía José Antonio, tenemos en nuestras manos hacer de nuestra existencia una obra de arte. Al final, cuando eres fiel a tus valores y a tus principios, cuando aprendes también a no escuchar de vez en cuando, cuando te sientes libre, en definitiva, es cuando puedes llegar a ser la mejor versión de ti mismo. Y entonces sí, la cosa se pone interesante. Porque el Padre Bueno nos hace libres y quiere que así sea también nuestra vida. ¿Por qué nos empeñamos en complicárnosla? Si alguien entendió esto a la perfección fue mi primo Santi. Y su carta a un "Buen Alfarero" me desarmó por completo. En bodega Fran, nuestro enólogo, ya había tenido la idea de trabajar el vino en el barro, pero aquel funeral fue el que realmente me hizo ver las cosas claras. Apenas unos días más tarde, ya estábamos en ello. Fran se puso a buscar tinajas de barro por toda España y poco antes de la vendimia 2016 ya teníamos todo preparado para lo que iba a ser toda una aventura.

Porque cuando eres la bodega que ha inventado la categoría Roble, cuando gestionas el viñedo propio más grande de la Ribera del Duero, indefectiblemente se te vincula con volumen, con relación calidad - precio y con asegurar las producciones, no con andarte con invenciones raras. Sí, en 2014 comenzamos un camino que se ha confirmado sobre todo en las cosechas 2015 y 2016, pero lo que queríamos hacer era algo totalmente rupturista. Todo comenzó por clasificar las 141 parcelas de la finca en 5 clases en virtud de su calidad. Y de una de ellas, la 14 del Hoyo Dornajo, una que apenas produce 2.000 kilos de tinta fina, encontramos la uva que queríamos para hacer "El Buen Alfarero". Y le acompañamos de un poco de Albillo silvestre, una uva blanca que nacía de forma espontánea en nuestro viñedo, el cual siempre se había despreciado. A partir de ahí, hicimos lo que nos salió del alma y del corazón, negando muchas de las normas más elementales de la enología moderna. Pisamos la uva de manera tradicional, elaboramos el vino con raspón, bazuqueamos a mano, yendo sábados y domingos a trabajar sobre el vino, yo el primero, o bueno, el segundo, porque el cariño que le hemos puesto todos, y en especial Fran, pone los pelos de punta. Tuvimos que hacer una especie de "efecto botijo" para lograr la fermentación y cuando terminó la misma, sacar los hollejos y las pepitas fue todo un número. Todo manual, todo artesanal.

Cuando el vino estuvo hecho hubo quién nos sugirió que lo metiéramos en barrica pero nos negamos en rotundidad. "El Buen Alfarero" quería demostrar la pureza del alma, de la uva tempranillo en este caso, con todas sus virtudes y con todos sus defectos. El barro deja un toque terroso muy curioso, pero sobre todo preserva el varietal de la uva como ningún otro recipiente. Le saca todo lo que tiene.

Me gusta decir que "El Buen Alfarero" es un vino rabiosamente humano, porque se muestra puro, fresco y libre de convencionalismos. No quiere parecerse a nadie y sólo mostrar lo que realmente esa parcela 14 del Hoyo Dornajo lleva dentro. No utiliza disfraces, ni quiere saber nada de aquello que le pueda apartar de su verdadera esencia. Cuando lo dimos a catar en el Salón de los Grandes Vinos de España de la Guía Peñín, dónde estuvo nominado a vino revelación de año, hubo gente que no lo entendió, pero los enólogos, la gente del sector que vive el viñedo y sabe lo que es la Ribera del Duero, nos felicitaron efusivamente y se quedaron perplejos. "¿De verdad que este vino es de allí?" "¿De veras que es tempranillo?". Lo que ocurre es que no estamos habituados a beberlo así.

Llevamos soñando 14 meses "El Buen Alfarero". Del dolor sale la creatividad y de aquel acontecimiento tan trágico que supuso la muerte de mi primo, muy cerquita de dónde sale la uva de "El Buen Alfarero", ha salido este vino tan especial, el cual no deja de ser un homenaje a su persona, a su vida y a la lección que nos dió a todos: cómo en apenas 24 años, casi 25, puedes hacer de tu vida, de ese pedacito de arcilla, una obra de arte única e irrepetible. Pisar esta uva, bazuquear las tinajas y participar activamente en este vino ha sido terapéutico hasta límites insospechados. 

Pero más allá del vino, nos queda la historia con la moraleja que lleva implícita. Ese antes y después que ha supuesto profesional y personalmente, que nos ha abierto puertas para el futuro y ha sacado lo mejor de nosotros. "El Buen Alfarero", como me dijo personalmente un prescriptor al catarlo, "es un vino con alma". Os confieso una cosa, pero guardadme el secreto, aunque es posible que a estas alturas ya lo sepáis. Ese vino lleva dos ingredientes secretos: pasión y, sobre todo, mucho, mucho corazón. Y es que, como decía Antoine de Saint-Exupéry en "El Principito", lo esencial es (y seguirá siendo) invisible para el hombre. Pequeños milagros... Los de El Buen Alfarero

martes, 15 de agosto de 2017

Catarsis

Vivencias de mi "Curso" Particular

Purificación, liberación o transformación interior suscitada por una experiencia vital profunda. Así reza el diccionario de la RAE cuando uno busca en el mismo el significado de catarsis. Tal vez no exista término mejor para definir lo vivido este año en mi vida.

De un tiempo a esta parte tiendo a mirar el año en términos académicos, de verano a verano, y suele ser el período estival un buen momento para echar el freno de mano y la vista atrás, poner las cosas en perspectiva y reflexionar acerca de lo vivido, así como prepararse para lo que esté por llegar. Decía el Che Guevara que la revolución es como una bicicleta, que cuando no anda se cae. Yo he comprobado que la vida es igual. O tal vez lo justo sería decir que la vida, cuando se vive de verdad, se asemeja mucho a una especie de revolución permanente en la que uno huye de las zonas de confort y se encuentra en búsqueda permanente.

Indudablemente, lo vivido en el verano de 2016 lo ha condicionado todo. La muerte de Santi, con todo lo que se generó a partir de la misma, ha sido un antes y un después en mi vida. Desde aquel 14 de julio ha sido imposible volver a afrontar las cosas de la misma forma. Todo se pone en perspectiva y la sensación de que la importancia no está en cuánto se vive, sino en cómo se vive, la reflexión acerca de si te estás poniendo en manos del Buen Alfarero para que ese pedacito de arcilla que es tu vida se convierta en una obra maestra,  o por el contrario estás haciendo de la misma un churro en modo estándar, me han marcado profundamente. Así arranqué mi "curso" el pasado mes de septiembre, con dudas y penas, pero también con ganas de encontrar aquellos "para qués" de los que tanto hemos hablado en este blog.

Al poco de iniciarlo, comencé en IESE el EMBA. Intuía lo que aquello iba a ser, pero lo cierto es que nunca imaginé lo mucho que me está impactando la experiencia, toda la gente excepcional que he conocido y todo lo bueno que el  Máster está sacando de mi. Necesitaba ese nuevo estímulo en mi vida y lo cierto es que mi faceta profesional a día de hoy tiene poco que ver con lo que era hace apenas unos meses. Los miedos, las dudas, las dificultades siempre te acompañarán en la vida. La clave es cómo las gestionas. Nos dijeron en su día que no es qué tú pases por el IESE, sino que el IESE pasa por tu vida y hoy pienso que es una gran verdad. El proceso de crecimiento que estoy viviendo me está ayudando en todas las facetas de mi día a día. Sin duda ha sido un año complejo, duro, de mucha lucha en el trabajo, pero también satisfactorio desde muchos puntos de vista. Conocerse, para poseerse, para darse. Ahora comprendo que trabajar en un puesto de dirección es el trabajo más bonito del mundo pese a lo difícil que es gestionar una compañía. 

Pero este curso académico también trajo consigo el cumplimiento de un sueño: ser profesor asociado en la Universidad Complutense. Me ha supuesto horas de sueño, un esfuerzo brutal, por cuanto compaginarlo con una Dirección General y un MBA en una de las mejores escuelas de negocio del mundo me ha obligado a sacar lo mejor de mi de forma permanente casi durante las 24 horas del día. Pocas cosas tan satisfactorias he conocido en mi vida como la enseñanza. En ella he puesto mi vocación de servicio, la sensación que tengo de que debo devolver a la sociedad lo mucho que he recibido de ella y mi fe inquebrantable en la juventud que viene pese a todo lo que se dice de ella. Y sin embargo me sorprendo dándome cuenta de que soy yo el que ha recibido mucho más de los alumnos que tal vez lo que ellos hayan recibido de mi pese a toda mi ilusión y pasión en las clases.

Pocas cosas me gustan más en esta vida que el fútbol,  y para mí ha sido realmente duro no poder jugar este año. Los que habéis estado cerca mío en este curso sabéis que pese a las dificultades para poder compaginar todo, me he dejado el alma en recuperar una rodilla que parecía que nunca iba a estar bien del todo. Hoy, 14 meses después de la operación, veo la luz y creo que podré dedicarle a Santi esa última temporada que quería dedicarle, aunque sea jugando a ratitos y sabiendo que nunca nada volverá a ser igual. Las horas de sufrimiento a solas y con los fisioterapeutas me las quedo para mí, pero sólo yo sé lo mucho que me ha costado volver a sentirme bien, las dudas que he tenido, los días de subidón y los de bajón. Y es en la intimidad de esos momentos cuando te permites conocerte mejor y explorar también tus límites. Me reafirmo en que las personas no fracasan, sino que bajan los brazos, pero también en este tiempo he aprendido a escuchar a mi cuerpo. Tal vez en el fútbol encontré un pretexto para no mirar hacia atrás, para seguir sintiéndome el niño que quizás nunca he dejado de ser, al menos en parte. Ahora, en equilibrio, voy viendo las cosas de otra manera.

El no poder jugar al fútbol dio espacio a la música y con ella, de la mano, vino otra nueva revolución personal. Siempre soñé con tocar en un grupo y de hecho lo he podido hacer varias veces, pero entre unas cosas y otras siempre me faltaba continuidad. Con Pelirrojamente Juntos he cumplido varios sueños, pero sobre todo he sentido en primera persona el poder terapéutico de la música para mitigar todo el dolor de lo acontecido el verano pasado. Y en ello he encontrado a gente imprescindible en mi vida que sé que me acompañará siempre. A decir verdad, un poco se nos ha ido de las manos. Nunca pensamos en hacer tanto ruido. Aún recuerdo en los primeros ensayos cuando hablábamos de que a lo mejor juntábamos 100 personas en aquel primero concierto. Cuando apenas un mes y medio después reunimos a 800 apenas nos lo creíamos. Hacer el bien haciendo lo que nos gusta. Simplemente es maravilloso. 

La muerte de mi abuela estas pasadas Navidades también supuso un antes y después en mi vida. Muchas veces la gente me ha preguntado por mí espíritu de lucha, por mi determinación. Sin lugar a dudas la heredé de ella, una de las mejores personas que han pasado y pasarán por mi vida. Pura bondad, un ejemplo de fe. Y sin embargo su marcha la afronté desde la calma. Morimos porque vivimos,  y las personas que viven plenamente, como fue su caso, creo que se marchan en paz. El comprender que la muerte no es sino otra faceta de la vida que tenemos, una consecuencia de la misma, me ha dado una perspectiva diferente respecto a la misma. El vacío que nos queda es inevitable, pero inmediatamente lo que me sale después es un poso de eterna gratitud. Quien ama crece, y aunque las despedidas siempre son tristes, nunca nadie se va del todo. 

Y me quedan mis amigos, los que siempre están, los que nunca se marcharán. Septiembre comenzó con un bombazo, pero el curso nos ha ido permitiendo recomponer la situación. Se nos casó Francis y los vividores hemos ido dando paso a una nueva dimensión de nosotros mismos, tal vez más adulta pero igual de divertida. Aquella etapa fue necesaria, pero ahora se abre otra mucho mejor. Personalmente siento que me he quitado un disfraz, que me hizo falta, que tuvo su gracia, para dar paso a la mejor versión de mí mismo.

Cuando hace hace un par de meses tuvimos en el IESE el paso del Ecuador del Máster, el cual terminará en Mayo de 2018, nos pidieron que pusiésemos una palabra en un mural para expresar lo que había significado este primer año para nosotros casi de forma inmediata me salió "catarsis". Purificación, liberación o transformación interior, como consecuencia de todo lo acontecido este año. Lo tuve claro entonces, pero con perspectiva lo veo cristalino. Muchas cosas me han pasado este año. Desde el sitio de mi recreo particular cojo carrerilla para un nuevo curso que se presenta maravilloso. Como la vida misma.

¡Feliz Verano! 

viernes, 14 de julio de 2017

Un Año sin Santi

"Las cosas nos pasan para algo. No merece la pena preguntarse el por qué, por cuanto nunca terminaremos de comprender las causas..."

Confieso que le había escuchado a mi madre esa frase cientos de veces, pero nunca me impactó tanto como en el tanatorio, hace ya justo un año...

Querido Santi,
¡Qué difícil se me vuelve a hacer escribirte estas líneas! Ha pasado un año y aún parece que suena de fondo Indiana Jones mientras nos tomábamos tu deliciosa (e interminable) ensalada de garbanzos. A la mañana siguiente me despedí de ti. Ibas tan dormido que te dejaste el móvil en el baño tres veces. Me partía de risa con tu pequeño caos, el cual, unido al mío, hacía que nuestra casa fuera una leonera. No te creas que ha mejorado mucho el asunto, así que te imagino riéndote ahora. Ya sabes que el orden nunca fue lo mío. Nos despedimos hasta por la noche. Nos veríamos a la hora de cenar. Yo tenía que bajar a Madrid a la notaría a última hora de la mañana y ya trabajaría desde allí. Luego me tocaba ir a rehabilitación. A la salida de la misma ese día ni me duché. Llegaba ya tarde. Te fui a llamar para decirte que me esperaras, que me retrasaba, pero que llegaba a cenar contigo. Me encantaba ese rato. Abrirte uno de mis vinos, contarte historias sobre esa uva o sobre esa región, las cuales tú escuchabas con atención. "Fer, esto es un pequeño tesoro, una maravilla", decías refiriéndote a mi colección de vinos. Pensaba con cuál te podría sorprender, o cuál maridaría mejor con esa ensalada de garbanzos que aún no habiamos terminado. Antes de marcar tu número vi que tenía un montón de llamadas. Entré en shock cuando me enteré de lo que había sucedido. No me lo podía creer. Aún no sé cómo llegué a Aranda conduciendo. Pasé por casa primero, para cambiarme y para asegurarme de que se habían equivocado, de que aquello no era posible, que a ti no te había pasado nada. Cuando llegué al lugar del accidente me derrumbé. Aún así, te confieso que me sigue pareciendo mentira que ocurriera.

Son muchos los días que paso de puntillas por el que fue tu cuarto. Otros entro y me quedo mirando tu cama. Y al igual que cuando me doy una vuelta por la finca, sigo buscando respuestas. Imagino que es humano, pero me sumerge en una profunda tristeza. Aún sigo pensando que en unos días nos llamaremos para jugar un partidillo, que nos echaremos unas risas en casa de los abuelos, o que llegaré a casa por la noche por aquí, podremos compartir un vino y confidencias otra vez, como hacíamos hace un año. Luego me vuelven a la cabeza las palabras del funeral: las cosas nos pasan para algo. No evita que te eche infinito de menos, pero me permite ponerme en modo trascendente y ver las cosas con cierta perspectiva.

Sé que lo sabes, porque tú nos ves desde arriba con el Padre Bueno, pero también desde dentro de nuestros corazones donde siempre habitarás. Has generado una auténtica revolución. En mi vida y en la de cientos de personas que sienten que la suya es mucho mejor porque tú pasaste por ella. Y es entonces cuando me doy cuenta del efecto dinamizador que has tenido sobre mi en este tiempo, en las ganas que tengo de ser ser mejor persona en todos los sentidos desde aquel 14 de Julio, en mi ansia por seguir creciendo en todas las facetas de mi vida para que te sientas orgulloso de mi, como yo lo estaba de ti. 

"Vidas Cruzadas" era tu canción, y vidas cruzadas son las que has dejado por aquí. ¿Cómo agradecerte a toda la gente extraordinaria que has puesto en mi vida en este tiempo? Al final vas a tener razón conmigo, Santi. Intuyo que en algunos aspectos tenías tú más fe en mi, que yo mismo. 
Y aquí seguimos caminando. Creo que puedes ver que las cosas se van ordenando. Que sólo era cuestión de recuperar mi esencia, de quitarme disfraces, de mostrarme tal cual era. La música, que comenzó siendo terapéutica, es ahora un vehículo inmejorable para apoyar todo aquello en lo que creías y seguir haciendo mucho bien a tanta gente en tu nombre. Creo que el "Pelirrojamente Juntos" que se le ocurrió a Ceci es inmejorable. ¡Lo que hubiera dado por ver tu cara el día del Obico! Ya has visto que sólo he jugado un día al fútbol en este tiempo, pero fue para recordarle a tu hermano Caku quién seguía mandando en Gandía, aunque me faltaras para chocar la mano con cada gol y tomarnos una caña en el Dublin comentando la jugada después.  

Y qué decirte de "El Buen Alfarero", un vino inspirado en ti y en tu carta, y que va a marcar un antes y un después en bodega. Estuviste poco tiempo entre nosotros, pero dejaste una huella muy profunda por aquí, imborrable diría yo. Catar ese vino, visitar las tinajas, me sirve para recordar que Dios nos pule como un buen artesano, pero que está en nuestra mano dejarnos moldear y ser una obra de arte, o terminar haciendo de nuestra vida un churro. Que todos tenemos un potencial enorme para ser una pieza única, pero también que cuando pretendemos estandarizarnos siguiendo la corriente de una sociedad que venera antivalores por encima de todo lo demás, nos vulgarizamos. Creo que tú lo entendiste mejor que nadie y que precisamente por ello tu vida ha resultado tan inspiradora para todos.

Me sigo encontrando con gente que me habla de ti. Todos tienen una anécdota, una historia preciosa que contarme, vivencias que tuvieron contigo. Y observas como de corazón mucha gente se emociona, se le ilumina la cara al decir tu nombre. Pasaste haciendo el bien, y como me dijo un amigo, así se te recordará siempre, con un corazón de oro.

Ya es media noche y pienso que como hace un año llega la hora de meterse en la cama. Imagino que mi almohada hará de fiel consejera una vez más. Ya sabes que soy irremediablemente humano y curioso por vocación. Volveré a buscar respuestas, pero también sé que cuento contigo para tirar de mi en los días menos buenos. Mientras tanto seguiré cruzando vidas, intentando hacer de mi vida una obra de arte y de sacar lo mejor de mi a través de tu ejemplo para hacer de este mundo un lugar un poquito mejor. Te lo debo, socio.