sábado, 4 de febrero de 2017

En la Intersección

Algunas Ideas

Confieso que me he sentido un poco más tranquilo cuando he visto que la esperanza media de los varones españoles ha subido hasta los 80 años en la última revisión que se ha llevado a cabo sobre este indicador. Vamos, que estadísticamente hay Fernando para rato, que aún ni siquiera he llegado a la mitad de mi camino pese a los 39 eneros que me cayeron hace unas semanas. Sí, ya sé que las cosas no funcionan así, que la vida te da sorpresas (buenas y malas) y que por ello tal vez no merezca la pena planificar, por cuanto se trata de VIVIR y no de posponer las cosas para cuando creamos que nos van a venir mejor. Que nadie me entienda mal, tampoco se trata de ir como pollos sin cabeza por el mundo por cuanto creo que sí que es crítico saber hacia dónde te quieres dirigir, pero siempre sabiendo que hay que tener la cintura y la humildad suficiente para aceptar que las cosas vienen cuando y como vienen, y no en función de nuestras apetencias y deseos. O como decía Oasis en su maravillosa canción "The masterplan", que la vida no nos hará comprender que en el fondo todos formamos parte de un plan maestro.

Nunca he ocultado que admiraba a Steve Jobs. Sí, ya sé y más aún tras leer su biografía, que era una persona difícil, con un carácter cambiante y que la convivencia con él no debía ser sencilla, pero además de su capacidad para generar entornos dónde la creatividad y el talento fluían como en ningún otro lado, siempre me pareció descomunal su capacidad para desarrollar un conocimiento tácito, ese que no se enseña en las Universidades, que tiene que ver con la intuición y con cómo absorbes todo aquello que te pasa en tu día a día. Luego, si añades a tu existencia un puntito de reflexión  y madurez, si eres capaz de vez en cuando de mirar las cosas con perspectiva, llega un día en el que te das cuenta de que todo aquello que has vivido tiene sentido, que las cosas encajan y que nos han pasado para algo, no por algo, que depende de ti mismo y de tu actitud ante la vida el que sean un acicate para crecer como persona. El famoso discurso de Steve Jobs en Stanford me sigue poniendo los pelos de punta.

Soy una persona curiosa compulsiva y por naturaleza. Siempre me he cuestionado muchas cosas y he tratado de encontrarle el sentido a casi todo lo que me pasaba. De pequeño debía prometer, por cuanto con 5 años mis vecinos mayores se reían de mi llamándome el "filósofo". Tal vez por ello siempre he estado en búsqueda permanente, incluso tratando de comprender quién era realmente yo. Nos cuesta reconocerlo, pero muchas veces somos nosotros mismos nuestros mayores desconocidos. No es fácil mirarse en el espejo y decirse las verdades del barquero (que diría aquel) a uno mismo. A ver, que tampoco se trata de machacarnos, que tenemos que ser también algo indulgentes con nosotros mismos, pero que nos cuesta salirnos de lo establecido, de lo que socialmente nos han vendido como valores, aún cuando sepamos en el fondo que nos esclavizan y no nos hacen más felices, pero que damos como buenos porque es lo que hay. No sé, pero a mi el dinero, el prestigio o el poder me importan un bledo. Me importa que los que me quieren estén ahí y poder dormir con la conciencia tranquila sabiendo que todos cometemos errores y que siempre será así.

Con todas mis contradicciones, con mis idas y venidas, por primera vez siento que empiezo a hallar respuestas, que voy teniendo claro lo que quiero ser, cómo quiero que sea el puzle de mi vida. Las piezas encajan y observo con ilusión que lo se esboza me gusta. Estoy disfrutando como un enano en el IESE, como llevo haciéndolo en la bodega desde hace mucho tiempo pese a las dificultades sufridas estos años. Amo lo que hago, mi trabajo y la gente con la que me rodeo, y aún me sigue emocionando comprobar cómo los afectos que he ido cultivando, los nuevos y los de siempre, me siguen desbordando con su cariño. Puede que muchos no lo sepáis, pero la mía es la mejor profesión del mundo. Como señalaba Clayton Christensen en su artículo “How will you Measure your Life?”, publicado en la Harvard Business Review, la Dirección de Empresas "es la profesión más noble si se lleva a cabo de la manera correcta. Ninguna otra ocupación ofrece tantas formas de ayudar a otras personas a aprender y a crecer, a asumir responsabilidades y ser reconocidas por sus logros y su contribución al éxito de un equipo”. Si te gustan las personas como a mi, tu sitio está en una empresa.

Me siento en un momento pletórico, agradecido a la vida y a Dios pese a las circunstancias tan difíciles que en el 2016 me tocó vivir, ideal para tomar decisiones y seguir avanzando, para ver cuál es el camino que me seguirá permitiendo crecer como persona. No es sólo una mera cuestión de autorrealización, sino que habita en mi una eterna una motivación trascendente: intentar poner mi minúsculo granito de arena para hacer de éste mundo un poco mejor. Y en estas, cuando menos me lo esperaba, cuando más lío tengo, me llegó la oportunidad que durante tantos años había estado esperando, la de poder ser Profesor Asociado en la Universidad Complutense. ¿Debo aceptar? ¿Puedo con ello en este momento de mi vida? ¿Por qué ahora y no hace unos años? La vida no deja de ser una toma de decisiones constantes que van configurando nuestro caminar. Hace algún tiempo tal vez hubiera pospuesto la decisión, pero como decía al principio las cosas vienen cuando vienen, no cuando uno quieren que le lleguen.  Hoy sé que no podemos dejar para más adelante el sacarle todo el jugo a la vida, por cuanto, como también comentaba en un post de hace algún tiempo, Horacio tenía razón con su Carpe Diem.

Como no podía ser de otra forma pero tras una profunda reflexión, voy hacia adelante. He dicho que sí. Me he preparado durante mucho tiempo para ello y sé que no hay retos demasiado grandes, sino falta de voluntad para acometerlos. De momento serán poquitas horas, por cuanto el Máster y el trabajo son mi prioridad en estos momentos, pero como en todo lo que me embarco, pondré todo mi corazón e ilusión para ayudar a que mis futuros alumnos crezcan sobre todo como personas. Y sin embargo, lo que más me emociona es recordar cómo inicié este camino hace ya muchos años. Casi 12, la verdad, cuando decidí hacer un doctorado. Recuerdo los peores momentos en bodega, cuando apenas tenía tiempo para avanzar. Cuando me cerraban puertas y me desanimaban respecto a la investigación que estaba llevando a cabo. Jesús, mi tutor, dijo el día de la defensa de mi tesis que lo mío había sido una constante carrera de obstáculos. Creo que mi principal mérito fue no haberme rendido nunca, pero hoy sé que todas aquellas dificultades me hicieron más fuerte, crecer como persona, ser más completo. También hoy cobran sentido todos los sinsabores profesionales y personales vividos, cuando casi, casi me ponia en plan Conde Duque de Olivares cuando se perdió Flandes, con una visión trágica de la vida. Sé que mis abuelos Mary, Chelo y Fernando, mi tía Josefina y Santi (que me dictaba datos en los veranos de Gandía), los cuales me vieron comenzar este camino perfectamente trazado y reflexionado, estarán felices por mi y disfrutando de mi felicidad, por cuanto saben lo mucho que siempre he peleado por este sueño. Una gran amiga me sugirió hace unos días, cuando le conté todo ésto, que lo rezara. Dios escribe derecho con renglones torcidos y si todo ésto me llega ahora, será para algo también.
 
No es la primera vez que me ocurre, pero estoy en la intersección y como siempre que hay que coger un camino, me invade una cierta sensación de vértigo. Sin embargo, asumo que el éxito es vivir la vida que uno quiere, conforme a unos valores y siendo feliz con lo que se hace. Técnicamente puede que esté en el ecuador de mi vida, pero como dijo el sacerdote en el funeral de mi primo Santi este verano, no es tan importante "cuánto" se vive, como el "cómo" se vive. Por mi parte que no quede Poquito a poco voy hallando respuestas y gestionando mejor mis miedos. Como diría Nacho Vegas, nuevos planes, idénticas estrategias: ser feliz.


Dedicado a todos y cada uno de mis profesores, desde el jardín de infancia hasta los actuales en el IESE. Si quiero ser profesor es también por todos ellos. Desde aquí les mando todo mi cariño, admiración y gratitud por todo lo que de ellos he recibido.

viernes, 6 de enero de 2017

Una Teoría para Europa



Algunas Ideas

Llevamos ya unos días inmersos en este 2017 que se presenta de lo más interesante. Los titulares avanzan dificultades para la vieja Europa, inmersa en una crisis económica que no parece tener fin y que no hace sino alimentar movimientos populistas que no soportan el más mínimo rigor económico (ni moral en muchos casos, sobre todo en los relacionados con la inmigración, cierres de fronteras y proteccionismos). Respecto a lo primero, no se trata de ideología, sino de ciencia. Y en cuanto a lo segundo, no es más que la constatación de que mucho de lo que nos pasa de un tiempo a esta parte tiene que ver con una carestía de valores sonrojante. Al otro lado del Atlántico las cosas no pintan mejor. EEUU, tradicional aliado Europeo, ha votado al populista por excelencia Donald Trump, cuyas extravagancias están por ver qué coste pueden tener a la recuperación de la economía mundial, así como sobre el nuevo equilibrio geopolítico global.

En el fondo lo que está pasando tiene su parte de lógica y responde a tres ideas que desde el año 2008 llevamos defendiendo en El Disparadero: una, que esta es una crisis que no tiene moraleja, por cuanto los malos siguen en sus puestos y en muchos casos tan tranquilos; segundo, que es una crisis asimétrica, por cuanto la factura de la crisis ha sido terrible para muchas familias, precisamente las más vulnerables, mientras que para otras ha sido más bien liviana;  y tercero, que la recuperación que a nivel Macro se percibe, aún no ha llegado a muchas personas a nivel micro, bosquejando de esta forma un nuevo escenario en el que la desigualdad comienza a asomarse de forma preocupante. El mensaje de que todo esto que está pasando es injusto cabrea al personal, pero sobre todo alimenta fantasmas peregrinos que creímos extintos en la vieja Europa, con forma de nacionalismos exacerbados o movimientos políticos extremistas por uno y otro lado. Que en Francia haya un partido con un notable apoyo en las encuestas que fomente el llamado “FREXIT” es cuanto menos significativo.

Siempre que aparecen tensiones de este tipo cabe la tentación de hablar de la ruptura del proyecto europeo y en el panorama sombrío que afronta nuestro viejo continente. A este respecto tengo dos intuiciones, una buena y una mala. Comienzo por la segunda, para dejar un buen sabor de boca: Europa seguirá pasándolo mal durante los próximos meses, incluso años. En cuanto a la primera, la certeza histórica de que Europa siempre ha sido capaz de levantarse, incluso contra todo pronóstico, desde la caída del Imperio Romano hasta las Guerras Mundiales. ¿Qué necesita Europa para salir de esta espiral y volver a la senda de la creación de riqueza?

1)      Redefinir su modelo económico: La economía, conceptualmente, es sencilla. Para generar riqueza hay dos posibilidades: una, utilizar más recursos (humanos y materiales) en el sistema productivo; y dos, utilizar los mismos recursos pero de mejor  manera, de tal forma que produzcan más. En Europa nos encontramos con una población envejecida, una productividad que va a la baja y un estado de bienestar que, precisamente por lo primero, cada vez es más caro de mantener. Para financiarlo se está exprimiendo cada vez a un sector privado que no está para muchas alegrías, incluso se podría decir que no puede más.  Tenemos menos recursos, y la única manera de paliar esta realidad ha sido a través de la inmigración, pero encima, los recursos que tenemos en muchos países cada vez producen menos, como ocurrió en España durante el período 2001 – 2007 pese al avance espectacular del PIB. Y aunque en nuestro país dicha productividad comenzase a repuntar a partir de 2008, no ha pasado lo mismo en otros países como Alemania o Italia, por ejemplo.

¿Qué sabemos acerca de la productividad? Una, que es mayor en la industria que en el sector servicios. Dos, que cuanto más grandes son las empresas, mayor es la productividad. Y tres, que está muy vinculada a la educación y a la formación de las personas.

El mundo globalizado está yendo hacia una dualidad apabullante: o compites en valor añadido, o lo haces en coste. El drama del capitalismo europeo es que ha optado por lo segundo y no ha hallado más respuesta que el recorte del gasto y no una apuesta firme por lo primero.  Europa necesita reindustrializarse, fomentar el crecimiento de sus empresas y, sobre todo, apostar por una educación de calidad. Para ello hacen falta universidades de primer nivel que cooperen con las empresas y atraigan talento de todo el mundo, que fomenten el I+D+i y que a medio plazo creen hubs de valor añadido dentro de las fronteras de la UE.

Cuando decides competir en costes te encuentras con la paradoja de que el que está dispuesto a trabajar por menos es el que manda. Personalmente me impacta cada vez que vuelo a Asia y paro en los Emiratos Árabes, como a las 3 de la madrugada locales todas las tiendas del aeropuerto están abiertas, todo el mundo está trabajando y nadie pregunta por sus horarios. Y si vas a China, directamente alucinas cuando te enteras las horas que trabaja la gente, los poquísimos días de vacaciones y descanso semanal que tienen y las escasas  prestaciones sociales que reciben.

Nada más lejos de la realidad que fomentar estos modelos. No son los que quiero para mí, desde luego, pero sí que invitan a una reflexión: esta gente está dispuesta a trabajar por nada porque no tiene otras expectativas en la vida. Percibe que hace unos años no tenía calefacción en casa, no tenía televisión y se las veía y las deseaba a veces para comer más de una vez al día y ahora sí, y que todo ello es fruto de su esfeurzo. Si Europa decide competir en coste, esto es lo que nos espera, por duro que suene.

2)      Recuperar su escala de valores: Europa siempre ha tenido una gran base cristiana, con sólidos principios morales, por muchas guerras y barbaridades que durante siglos se hayan cometido. Ello ha hecho que en Europa valores como la familia, el trabajo, la solidaridad, la actitud de servicio, la honradez o el esfuerzo hayan calado muy hondo de forma atemporal. Había una visión humanista de la economía que ponía en el centro a las personas que hoy se ha perdido y de la que se derivaba el estado del bienestar. Por el contrario, afrontamos un escenario diametralmente diferente.  Tenemos un refrito cultural e ideológico, en parte fruto de la globalización y de las corrientes migratorias consecuencia de ésta, pero sobre todo de la falta de referentes, y ello ha metido a Europa en un callejón de difícil salida.

No se trata de volver a un nacional – catolicismo como el que vivió España durante la dictadura. Tampoco de obligar a nadie a creer, por cuanto la fe no deja de ser un don que se puede tener o no, pero sí de apostar por unos valores que son intrínsecamente buenos y que son los que han permitido a Europa pasar de las Guerras a la construcción de un proyecto común. Hablo de la solidaridad entre los pueblos, del perdón y de la reconciliación, de la cultura de esfuerzo, de la honradez y la dignidad de las personas, la de la visión humanista del mundo y de la economía, la que da importancia a la familia y a su papel como constructora de la sociedad, o la de que pone a la moral y a la ética en el centro de sus decisiones.

El sector privado siempre genera más riqueza que el público a largo plazo, sin embargo,  el problema del mercado puro y duro es que no nos dice nada acerca de cómo se debe repartir esa riqueza, y como éste no es perfecto y está lleno de asimetrías, al final siempre hay quién saca provecho de tales situaciones llevando a las sociedades a equilibrios ineficientes, dónde no siempre se alinean crecimiento económico y bienestar social. Se supone que los gobiernos deben actuar para tratar de arreglar estos desbarajustes, pero la realidad no es esa precisamente. Hoy sabemos que los mercados financieros van por un lado y la economía real muchas veces va por otro y que ello da lugar a una sociedad que tiende a irse polarizando irremisiblemente entre pobres y ricos, con una clase media que últimamente no deja de menguar. Esto no es un problema del capitalismo, lo es de las personas y de sus valores. De los que corrompen y se dejan corromper, de los que no legislan para luego terminar de consejeros en alguna empresa de los oligopolios que aún quedan en Europa. De los que rescatan bancos y permiten que éstos luego desahucien a familias. De los que actúan de forma poco o nada ética y de los que legislando han permitido que la norma legal se aleje de la norma moral. Y cuando el crecimiento económico tiende a desligarse del progreso social y moral, las sociedades colapsan. ¿A alguno le suena esta historia?

Pero cuando apuntaba antes a que ésta era una crisis de valores, no sólo hacía alusión a nuestros dirigentes, sino también a las personas. Exigimos derechos pero obviamos nuestras obligaciones. De ésta sólo se sale trabajando más y mejor, porque a largo plazo tendremos los estados de bienestar que nos podamos permitir y ello estará directamente relacionado con la productividad.

3)      Más Europa: El proyecto Europeo requiere, además de una moneda única, un proyecto económico comunitario, con una política fiscal común y una serie de iniciativas que lejos de volver a aupar el proteccionismo y cerrar fronteras, fomente que los ciudadanos sientan más cercano el proyecto de la UE y no lo vean como un ente abstracto ubicado en Bruselas. Porque unidos nos irá mejor y porque, sobre todo, nunca antes en toda la historia y pese a todo lo que nos ha pasado, Europa ha gozado de un período tan largo de paz (dejando al margen la guerra de los Balcanes) ni de tanta prosperidad como el que se ha generado desde que un buen día alguien pensó que era una buena idea el acuerdo de la CECA que luego dio lugar al Mercado Común, a la Comunidad Europea y ahora a la llamada Unión Europea.

Este post podría alargarse hasta el infinito. Dentro de los tres puntos hay mil iniciativas concretas necesarias para que Europa deje atrás esta crisis que parece interminable. Pero hoy es el día de Reyes y no quiero que a nadie se le amargue el roscón. El futuro, al final, depende de nosotros. Escribamos el mejor guión posible. Yo creo en Europa. Pese a todo.

¡Feliz Epifanía!

domingo, 25 de diciembre de 2016

13 Años sin Sara, 5 meses sin Santi y unos días sin mi abuela

Mi pequeño Homenaje

Querida Sara,

Sé que no te va a importar que este año, en tu tradicional recuerdo en el día del aniversario de tu muerte y resurrección, compartas protagonismo con mi abuela y con mi primo Santi. Vaya año, ¿verdad? ¡Quién me lo iba a decir cuando escribía estas líneas hace hoy justo doce meses! Seguro que en esa parte del cielo en la que os juntáis las grandes personas ya habrás conocido a Santi y a su legendaria sonrisa. De igual manera estoy seguro que mi abuela ya debe estar organizando las cosas por allí, preocupándose por todos y preparando estas fiestas que a ella tanto le gustaban, aunque acabe de llegar hace apenas 5 días. Es así de carismática, ya le irás conociendo bien. ¿Sabes? No puedo evitar emocionarme un poco pensando en todo ello. Me acuerdo mucho de todos vosotros, os echo mucho de menos. Sé que ya lo sabéis, porque estoy seguro que cuando uno pasa al más allá, esas cosas que son invisibles para la mayoría de los mortales, las que realmente son importantes, trascendentes incluso, a vosotros os llegan de forma directa.

Me he pasado un año camino de Emaus, o al menos la segunda mitad del año. Tal vez por ello la muerte de mi abuela la he vivido desde la tranquilidad. Y eso que también me emociona pensar que algunas de las cosas buenas que la gente ve en mi, son las que yo veía en ella. Doña Mari, como le llamábamos cariñosamente, fue y será todo un referente. Por sus ganas de vivir, por su lucha permanente por VIVIR con mayúsculas pese a sus limitaciones de salud, por su alegría y su bondad. Hay mucho de mi abuela en mi, como lo hay en mi madre, en mis hermanos, en mis tíos y en mis primos. Creo que ella nos define mucho lo que somos, como familia y como personas, con lo bueno y los fallos que como humanos que somos también tenemos.

Pero hoy no quiero hacer un post lacrimógeno. Las cosas nos pasan para algo, como acertó a decir el sacerdote en la misa por mi primo en el tanatorio de Pozuelo. Este 2016 podría haber sido para no parar de llorar y sin embargo te reconozco que para mi ha supuesto una auténtica revolución. Un estímulo de fe, de ganas de vivir, de darme a los demás, de tratar de ser mejor persona. De dar las gracias por lo vivido con las personas que se han ido en lugar de recrearme en la pena. De comprender lo que realmente es importante en la vida y de retomar el camino que siempre me había fijado para mi, aunque las vicisitudes del mismo hayan sido más duras de lo previsto. De comprender que no hay montañas demasiado altas, sino pequeñez de espíritu para acometerlas. Y entre tantas, en esa vuelta a mí mismo, he conocido a un montón de gente extraordinaria que se han unido a mi caminar y que ahora sé, como ya me habrás leído este año, que estarán ahí para siempre. Y fijate que hasta he vuelto a la música. ¡Con lo que a ti te gustaba que sacara la guitarra y me pusiera a cantar! ¡Sé que tú también disfrutas con Pelirrojamente Juntos desde allí arriba ;)!

Así pues el post de hoy es una oda a la vida, a la que compartí contigo, a la que compartí con Santi y con mi abuela, una acción de gracias por los momentos que disfruté con los tres, así como un reconocimiento de la obligación que tenemos todos y cada uno de nosotros de vivir una vida plena, con valor y valores, sacándole todo el jugo a la misma y dejando este mundo un poquito mejor de como nos lo encotramos el día que nos vayamos. Tal vez nadie lo resume mejor que Tom Hanks, cuando le espetaba al soldado Ryan al final de aquella extraordinaria película aquel "haga que merezca la pena". Porque si otra cosa me ha quedado clara este año es que no importa tanto el cuánto se viva, sino cómo se viva. Qué mejor homenaje, que mejor manera de honrar vuestra memoria.

Un año más, Sara, me acuerdo de ti. Y la canción de este año no podría ser otra.Va por ti, va por Santi y por la abuela. Siempre presentes.

¡Y que viva la vida!

domingo, 4 de diciembre de 2016

Adam Smith, John Nash, la Responsabilidad Empresarial y las Técnicas para Ligar

Algunas Ideas

Hace unas semanas un magnífico profesor que tengo este trimestre en IESE nos sacaba a colación la fantástica escena de la película "Una Mente Maravillosa" en la que un joven John Nash (interpretado magistralmente por Russell Crowe), premio Nobel de Economía en 1994, se encontraba en un bar durante su periplo en la Universidad de Princeton con unos amigos y aparecen de repente en el mismo un grupo de amigas. Los amigos de Nash, matemáticos como él, comienzan a bromear sobre las teorías de Adam Smith. 

De acuerdo con el el magistral profesor británico de ética y padre de la economía moderna, cuando los agentes en un mercado compiten tratando de maximizar su resultado, se produce una asignación óptima de los recursos, resultando toda la sociedad beneficiada de la misma. Claro, que Adam Smith presuponía que todos los agentes toman decisiones económicas morales, o al menos acordes a la ética, y parte de la premisa de que los mercados son perfectos y no existen asimetrías de información. Admiro a Adam Smith y "La Riqueza de las Naciones" es un libro (o un compendio de libros) maravilloso, pero es cierto que su modelo queda relegado prácticamente al marco teórico. En la evolucion de la economía, y por simplificar todo lo posible, a la empresa se le consideró sustituta de los agentes y además se reconoció que ésta era, ademas, un ente que reducía las incertidumbres en el mercado y que, por lo tanto, cuando las compañías maximizan su beneficio, se alcanza un óptimo de pareto social, en el cual algunas personas mejoran respecto a su punto de partida y en cualquier caso ninguna empeora su estado inicial. Gracias al Nobel que ganó Stiglitz en 2001, sabemos que ésto no es así. Que los mercados en muchas ocasiones alcanzan equilibrios ineficientes.

Pero volvamos a Nash. En medio del cachondeo con sus amigos, se reían diciendo que tenían que ir todos "a saco", a dar lo mejo de si mismos para ligarse a las chicas, como agentes en un mercado, y que compitiendo a tope obtendrían una asignación óptima de los recursos, o lo que es lo mismo, hablando mal y pronto, todos "pillarían". Sin embargo a Nash se le iluminó la cara y dijo en voz alta una de sus frases más famosas de la película: "Adam  Smith se equivocaba". Nash planteaba lo siguiente: si vamos todos como locos a por las chicas, todos iremos de entrada a por la más guapa, y cuándo esta elija, sus amigas considerarán que las hemos tratado de segundos platos, por lo que probablemente pasarán de nosotros. Por el contrario, si nos organizamos, cooperamos y vamos cada uno a por una chica, dejando a la más guapa al margen, las amigas menos guapas se sentirán mucho más valoradas y, además, conseguiremos el objetivo de ligarnos cada uno a una de las chicas. 

Dicho de otra forma, cuando en una economía, los agentes que forman parte de ella cooperan, las posibilidades de éxito aumentan exponencialmente. De aquella noche salió su idea de tesis doctoral y con ella el equilibrio de Nash y toda su teoría de juegos, en la cual, y de nuevo de forma muy resumida, se nos dice que cada jugador desarrolla su estrategia tratando maximizar su ganancia de forma individual en función de las estrategias de los otros, pero que es perfectamente posible que el resultado fuera mejor para todos si los jugadores coordinasen su acción, como Nash sugiere a la hora de ligar.

Quizás el mejor ejemplo de un equilibrio de Nash es la variación del conocido “dilema del prisionero”. En esta versión hay varios jugadores (más de tres). El resultado sería mejor para todos si todos cooperaran entre ellos y no declararan, pero, dado que cada cual persigue su propio interés, y ninguno puede confiar en que nadie declarará, todos deben adoptar la estrategia de declarar, lo que termina en una situación (equilibrio) en la cual cada uno minimiza su posible pérdida. La estrategia de no cooperar es la que minimiza el riesgo de pérdidas y otorga una ganancia media pero segura para cada jugador individual, pero la cooperación maximizaría la ganancia tanto a nivel individual como de grupo.

Cuando comencé mi tesis doctoral hubo dos figuras claves para la misma. Una, Adam Smith, al cul reconozco que tenía entre interrogantes, por cuanto hay pocas figuras académicas cuyo nombre se haya tomado tanto en vano, y otra el profesor Nash. Posteriormente me impactó conocer al profesor Amartya Sen, premio de Nobel de Economía en 1998. Vivimos en una época en la que la norma moral se ha alejado por completo de la norma legal, pero en la que, además, los resultados económicos se han desligado por completo del resultado social. Y cuando desarrollo económico y bienestar no van de la mano, las sociedades tienden a hacerse más injustas, desiguales y a colapsar. Cuando empecé mi tesis, las cosas todavía iban bien y este planteamiento era más de economía global, pero lo vivido desde el año 2008 me ha hecho cuestionarme muchas cosas acerca del papel de las empresas en nuestra sociedad, en una sociedad que, por cierto, es más global, diversa y compleja que nunca.

Creo en una empresa creadora de sociedad, que fomente el desarrollo de las personas profesional y humanamente y pienso que cuando en ésta se dan relaciones de cooperación con los diferentes stakeholders, cuando se compite conforme a la ética y con la convicción de crear valor a largo plazo, no de maximizar beneficios, y vemos a la competencia como un estímulo para mejorar con la que podemos llegar incluso a puntos de encuentro para mejorar las industrias en las que nos movemos, entonces realmente el progreso económico y social se alinean. Como consumidores, inversores, o miembros de una colectividad, debemos entender que en un mundo global en el que los gobiernos siguen siendo nacionales, las personas ejercemos la democracia en nuestro día a día con nuestras decisiones económicas. Los modelos de Nash y las teorías de Adam Smith tenían limitaciones, pero son complementarios. Para que toda la sociedad se benefice de nuestras decisiones económicas y empresariales tenemos que tratar de hacer lo mejor para nosotros mismos... y para la sociedad en su conjunto. Sí, es cierto que a las personas a menudo nos falta información, como también creo que no somos racionales en la toma de nuestras decisiones. Y es que al final puede que el que anduviera fino del todo fuera Descartes, pero esa es otra historia para otro día. Esta crisis, como todas, es de valores, no del sistema en sí mismo.

Así que si durante este puente pensáis salir a ligar, conviene que tengáis a Nash en mente, y si váis a dirigir una compañía, también. A él y a Adam Smith. Al final en mi tesis resultó que sí, que la legitimidad, las acciones de verdadera responsabilidad social (dejemos al margen la filantropía y el ecologismo de tercera), impactan sobre el valor de las compañías bajo ciertas circunstancias. La paradoja de Friedman, aquella sobre la que escribí al poco de iniciar este blog,  parece que se cumple. ¡Se me acumulan los temas! Aquí los contaremos, en El Disparadero. 

 
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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Trump

Algunas Ideas

Cuando me he despertado esta mañana y he visto los resultados electorales en EEUU un sentimiento de estupefacción me ha recorrido el cuerpo. Luego confieso que me lo he tomado con filosofía. Trump no es el primer dirigente de este tipo que he visto en puestos de responsabilidad en países, regiones o ciudades, pero impacta que vaya regir los destinos de la primera potencia mundial un tío con estas características. Hillary no era santa de mi devoción, pero lo de este señor me ha parecido demasiado desde el primer minuto, aquel en el que anunció que se presentaba a las elecciones de su país.

No es mi afán hacer disquisiciones políticas de ninguna índole, como tampoco soltar aquí un discurso en favor o en contra de nadie. Ni es lo mío ni tampoco tengo tiempo, que me espera una tarde de estudio del máster cuando menos curiosa. Sin embargo, no quería dejar de apuntar algunas ideas que me llevan rondando la cabeza durante algunos años, algunas de las cuales ya he compartido con vosotros previamente en este blog.

1) Cuando el progreso social y el progreso económico no van de la mano, las sociedades tienden a colapsar: Desde que estalló la crisis hemos visto cómo la destrucción de riqueza ha sido terriblemente asimétrica y que la supuesta recuperación no está llegando a todo el mundo por igual. Esta coyuntura va a seguir generando el auge de populismos de izquierda y derecha por todas partes.

2) Lo peor de esta crisis es que no ha habido moraleja, y los que nos han metido en este lío, los del "establishment" político siguen ahí tan tranquilos. La gente no sólo está harta de su situación, sino de que encima le "chuleen".  No es razonable que todo el paro generado en España, por ejemplo, lo haya soportado el sector privado, que son los mismos que han sufrido las subidas de impuestos. En todo el mundo se ha instalado, o mejor dicho, lleva instalada desde hace unos cuantos años una clase "extractiva" experta en detraer recursos a familias y empresas, fundamentalmente PYMES.  La factura de la crisis está siendo también dolorosamente asimétrica.

3) Me preocupa la intolerancia y la supuesta superioridad moral que se atribuyen los populistas de uno y otro lado. Bajo este prisma se intentan rebatir los dogmas de la otra parte siendo dogmático. Mala receta y mal asunto, porque sólo nos lleva a la confrontación, pareciendo quien hay que justifica la violencia, o cuando menos la contextualiza.  

4) Me da miedo la sensación de que estamos volviendo al pasado: nacionalismos exacerbados, falta de solidaridad entre los pueblos, xenofobia, odio político, etc., pero también a una especie de despotismo ilustrado (todo para el pueblo pero sin el pueblo) por parte de los nuevos partidos que personalmente me enerva al considerar que me están tomando por tonto. No quieren que pensemos, no quieren que tengamos espíritu crítico, no quieren que nos cuestionemos el pensamiento oficial. Nos seducen con palabras que suenan estupendamente y nosotros nos dejamos seducir encantados.

5) Pero por encima de todo lo que creo es que estos "calmantes" en forma de populismos, que es lo que realmente son, no van a valer para nada, por cuanto no se ataca el problema de raíz: nuestros dirigentes están alienados, y en vez de buscar sistemas que puedan mejorar las vidas de las personas, siguen buscando adeptos que les ayuden a perpetuar un sistema que les mantenga en el poder. Los populistas tenían razón en hablar de "casta", la misma en la que ellos mismos se convierten en cuanto tocan poder.


Hay días en los que uno se siente muy de Ortega y Gasset. Que Dios bendiga a América... y les pille confesados.

lunes, 31 de octubre de 2016

Vidas Cruzadas

Pelirrojamente Juntos

El dolor, al igual que los miedos o los vértigos, así como la alegría, la felicidad o el éxito son inherentes a la condición humana. Siempre he creído que uno realmente ha vivido cuando los ha sentido en algún momento de su vida. Así que tan sólo podemos aspirar a gestionar estas emociones de la mejor manera posible. Los buenos momentos siempre se digieren mejor, pero es en los malos dónde realmente se aprende. O se puede aprender. Depende de cada uno. Lo que sí que sé es que cuando uno toca fondo, cuando uno se enfrenta a las tesituras más complejas, es cuando más crece como persona. El elogio nos debilita, los golpes de la vida tienden a hacernos más fuertes. Es una mera cuestión de actitud.

El pasado 14 de julio fallecía mi primo Santi, a quién dediqué el post más sincero que he escrito en los 8 años que llevo en El Disparadero, que se dicen pronto. Como comentaba en aquel momento, me encontraba, como creyente que soy, en pleno camino de Emaús, intentando comenzar a entender los "para qués" de un suceso tan terrible, contra natura e inesperado. Y en medio de ese camino, se cruzó conmigo Bego, quién se prestó a andar conmigo por aquella senda tan tortuosa en aquellos primeros momentos. Resultó que ambos éramos músicos de guardia, ella incluso con estudios en la materia, y que además, curiosamente, cada uno por nuestro lado, antes de conocernos a la salida del funeral por mi primo, habíamos pensado en hacer un concierto para homenajearle y, de paso, apoyar las causas que Santi tanto queria. Para mayor coincidencia, a ambos nos había pedido que le enseñásemos, con poco éxito, por cierto, a tocar "Vidas Cruadas" a la guitarra. Una cena a finales de julio, y una primera toma de contacto en casa de mi madre con una guitarra acústica y un cajón fue el punto de partida. Y a partir de ahí, fuimos de milagro en milagro hasta hace unos días.

Bego reclutó a Ana y a Ceci en primer lugar. Les siguieron Juan y Fer. Por mi parte convencí a Maxi. A los pocos días se unió Pati. Por delante una lista de 30 canciones de Spoty que nos habia pasado mi primo Caku y apenas un mes y medio largo para el concierto que queriamos preparar, por cuanto las obligaciones de todos impedían llevarse el mismo más allá del 22 de octubre. Mis hermanos, los cuales no podían acoplarse a los ensayos por cuestiones logísticas, dijeron que estarían en el mismo con sus respectivos grupos. El día del cumpleaños de mi primo Santi, tras la misa a la que asistimos en su memoria y tras la celebración de mis tíos en su casa, en un acto sencillo a la vez que emotivo, nos dimos cuenta de que habíamos generado, sin apenas haber comenzado a ensayar y moverlo, unas expectativas descomunales. Lo que Bego y yo habíamos pensado que albergaría a 150 - 200 personas, empezamos a vislumbrar que se podía ir con toda seguridad por encima de las 500. Y fue entonces cuando se nos unió Pedro, y con él su hermano Agustín, que fueron quiénes comenzaron a buscar el local, a negociar las condiciones, a hablar con Entreculturas para ver cómo apoyar al proyecto "Creciendo Juntos" y a hacer las entradas. Y de repente Ceci se trajo un día a Marta a los ensayos y ésta con su arte y su generosidad nos hizo multitud de fotos para empezar a darle bombo al asunto. De la noche a la mañana se curró unos carteles espectaculares que hicieron que a todos se nos saltara alguna lagrimilla de la emoción. Ana, que además de cantar como los Ángeles, está terminando su proyecto de Arquitectura, sacó tiempo de donde no lo tenía y creó la página de Facebook del evento aprovechando las fotos de Marta. Y así como quién no quiere la cosa empezamos a ver que eso de las 500 personas tal vez incluso se nos iba a quedar cortos.

Este pequeño milagro en el que se estaba convirtiendo el concierto aún nos iba a deparar más alegrías y sorpresas. Mi tío Carlos, padre de Santi, decidió subirse al escenario a cantar dos canciones, y con él mi primo Juan a la armónica, haciendo alusión al "corazón de oro" que tenía Santi. Mi madre, también tras mucho tiempo sin cantar en público, volvió a coger la guitarra para versionar a Serrat y rememorar las canciones que en familia cantamos cada verano en el santo de mi abuela y que tanto significado tienen en nuestra casa. José Félix preparó un poema y hasta mi hermano Santi se atrevió a tocar el teclado con Kamikazes. Lo que empezó siendo una breve conversación a la salida de una iglesia estaba tomando un cariz inimaginable apenas unas semanas antes, lo cual complicaba maravillosamente todo. Itziar, mi cuñada, nos resolvió el asunto del técnico de sonido con ayuda de Jorge y Pedro, lo cual no era nada sencillo teniendo a 8 personas a la vez en el escenario como ocurría en el caso de nuestro grupo. Sostenless llevó la batería, un ampli de guitarra y otro de bajo y nosotros lo restante. Ya teníamos grupos, artistas y materiales, pero faltaba el lugar. En Madrid, tras la tragedia del Madrid Arena, se han pasado de locales pequeños a otros enormes, pero faltan de tamaño medio. Como decía antes, nada ccomo tener un manager como Pedro y a su hermano Agustín en la recámara.

El sitio elegido fue "Obico", un restaurante enorme, en el cual David, su dueño, nos puso todas las facilidades del mundo para poder adaptar el mismo al concierto. Podíamos meter hasta 800 personas pero, ¿cómo llegar a ellas? ¿Cómo evitar que nadie realmente de los importantes se quedara sin asistir a un evento de tanta magnitud? De repente los voluntarios para vender entradas se multiplicaron. Nos involucramos todos los del grupo y también los miembros de Kamikazes y Sostenless, pero también mis tíos y mis primos, Jacobo, Javipe, su hermana María, Laura, Gus, Álvaro, Mele y su hermana Elena. Cada día, casi cada hora cuando el concierto se iba aproximando, íbamos actualizando información. Ya el viernes teníamos garantizadas casi 700 personas, pero el mismo día del concierto llegamos a temer por no poder acoger a todo el mundo.

Obico tenía 4 pantallas de televisión y se pensó que sería una buena idea preparar unas cuantas diapositivas que se proyectaran en las mismas. Pedí ayuda a María, la cual ya estaba involucrada en todo el tema de las entradas, y a ella le dio igual estar empantanada en proyectos fuera de Madrid o trabajando hasta las mil: cogió el toro por los cuernos y empezó a contactar a unos y a otros, y fue capaz de entre las más de mil diapositivas poner un poco de orden y cordura a las mismas. Para que el montaje del escenario hacían falta voluntarios, y Pedro no tardó en encontrarlos. ¡Todo el mundo quería ayudar! Abel, Álvaro y Edu Olmedo, más Fer, que además de tocar la guitarra y cantar se lo ha currado a lo bestia, y Pedro, el único manager que "baja al barro", aquello quedó impecable. Increíblemente, en 52 días habíamos sido capaces de preparar un concierto para 800 personas.

Durante esos 52 días, en lo que a los músicos se refiere, nos tocó hacer un trabajo ingente. Cuando vi la lista que nos había mandado mi primo, pensé que para prepararlo bien nos hacían falta al menos 3 meses ensayando mucho. Es más, Bego puede atestiguar que mi primera idea era que el concierto fuera en Diciembre. Sin embargo, siempre pensé que Santi nos ayudaría por el camino, que algo bueno saldría de allí. Hay una variable que no se controla y que sin lugar a dudas lubrica todas las relaciones, y es la química. De repente éramos 8 personas cuyas vidas se habían cruzado a raíz de lo sucedido con mi primo. Compañeros del camino a Emaús que encontramos en la música una forma de expresar y canalizar nuestro dolor y sufrimiento por todo lo vivido este verano. Hubo "flow", que diría Maxi, desde el primer momento, y así poquito a poco las canciones iban saliendo. Superamos nuestras propias expectativas llegando a tocar hasta 26 de las 30 de la lista. Ceci de repente sabía tocar el violín y el Oukelele. Juan cambiaba guitarra por huevo y maracas como quién se cambia de camisa. Y Pati con el teclado nos solucionó muchas de las papeletas que aún estaban pendientes. Lo del conjunto de voces ya era una cosa espectacular. Durante la prueba previa al concierto el técnico lo clavó: "¿pero es que en este grupo cantáis todos bien?". Y bueno, lo de Ana es más que bien, la verdad. Otro nivel, que siempre dice Bego. La semana previa yo ya estaba convencido de que aquello iba a sonar de cine. Son ya muchos años tocando, sólo o en grupos, escuchando mucha música y creo que tengo "feeling" para esto. Desde el miércoles 19 yo ya estaba con los nervios de quién sabe que se encuentra ante una fecha grande de la que sólo puede salir airoso.

Faltaban aún dos cosas importantes: una, el nombre del grupo, y dos, el nombre del evento. Ceci propuso que el grupo se llamara "Pelirrojamente Juntos" ya que a mi primo le llamaban el "pelirrojo", pero sobre todo porque sentíamos que el mismo reflejaba en buena medida el espíritu de mi primo, el cual siempre decía las cosas en serío, pero con un toque de humor, medio en broma. Y Juntos porque sabemos que eso es lo que gustaría, que estuviéramos unidos. Teníamos la convicción que desde esa parte del cielo que Dios tiene reservada para las mejores personas, Santi estaría partido de la risa con el nombre. Sentíamos que Santi nos había unido y que el nombre tenía que estar ligado con su persona y con su legado. Disfrutamos tocando y nos acordamos de él al hacerlo. Y respecto al evento, decidimos llamarlo "Vidas Cruzadas", por cuanto entendíamos que al igual que nuestras vidas se habían cruzado a partir de lo vivido este verano, el resto de asistentes al concierto, de una manera u otra, también habrían experimentado algo similar. Lo teníamos todo. ¡Estábamos listos!
Como me gusta decir, lo que sucedió el día 22 de Octubre fue un pequeño milagro que se llevó a cabo gracias a muchas personas que han visto cómo sus vidas han pegado un vuelto a raíz de la muerte y resurrección de mi primo, que han sido capaces de sacar lo mejor de sí mismos a partir de una circunstancia tan dolorosa. Sobre el escenario disfrutamos como locos. ¡Había canciones que ni con el micrófono se nos oía la voz! La gente estaba entregada y nosotros emocionados. Nunca habia expreimentado algo así, pero lo más importante es que se homenajeó a Santi tal y como queríamos, que recordamos su vida a través de sus canciones y sus fotos, y de paso se hizo una gran recaudación para el proyecto de Creciendo Juntos.

Mi tío Carlos me agradeció de corazón todo lo sucedido aquel día, así como me pidió que transmitiera dicho agradecimiento al resto. Como le dije, yo sólo soy la cara visible, una de ellas, de este proyecto. Sin toda la gente que se decidió apuntar a esta "bendita" locura que ha sido este concierto, el mismo jamás hubiera llegado a buen puerto. Desde aquí hago público el agradecimiento de mis tíos a todo el mundo. Pelirrojamente Juntos sigue, ya que en este camino Emaús, nuestras vidas también han cambiado aunque espero que todo el mundo entienda que tras lo narrado, necesitamos un poco de descompresión por nuestra parte.

Y por la parte que me toca, no quisiera terminar sin agradecer tanto a tantas personas: a los "Pelirrojos", a mis hermanos y familia, a mis amigos más cercanos y a los que veo menos a menudo todo el cariño y apoyo en estos meses tan difíciles para mi. Todo lo vivido me ha acercado más a Dios, me ha hecho también mejor persona y me ha permitido desenpolvar una faceta de mi a través de la cual he sido capaz de expresar lo que llevaba tan dentro. Es difícil explicar todo este proceso y tal vez la guitarra haya sido el mejor aliado posible en ese aspecto. Y mi eterno agradecimiento a Santi. Por lo vivido con él estos años, por la compañía de las últimas semanas que pasamos juntos, por las conversaciones que tuvimos y por toda la gente que  raíz de lo que ocurrió aquel fatídico 14 de julio ha puesto en mi vida. Gente maravillosa que ahora sé que han llegado para quedarse. Vidas que dejaste cruzadas, socio, y que, definitivamente, vienen encendiéndose. O al menos así lo percibo. Va por ti...







sábado, 24 de septiembre de 2016

Aprendiendo de los Mejores

Algunas Ideas

El pasado jueves dia 22, mi buen amigo Francisco Alcaide celebraba, ni más ni menos, que la décima edición de su best-seller "Aprendiendo de los Mejores", libro de cabecera imprescindible para todas aquellas personas que tenemos labores directivas en nuestras empresas, así como para todas aquellos que tienen interés en el mundo del management. Recuerdo como si fuera hoy cuando Paco me pidió que escribiera un breve testimonio para la contraportada del mismo hará ya casi cuatro años. Me dejó leer algo y me di cuenta de inmediato que estábamos ante algo diferente, que tenía todos los ingredientes para llegar a ser en lo que se ha convertido. Me alegro infinito por Paco, porque todo lo que dije en aquella contraportada lo pienso. Si Paco hubiera nacido en EEUU probablemente se lo disputarían las mejores universidades del mundo. Es uno de los grandes talentos del management en España, un cerebro privilegiado, un trabajador incansable y sobre todo una gran persona, que derrocha generosidad y humildad a raudales. Tal vez en ello radique el secreto de su éxio. Me enorgullezco de contar con gente como él entre mis amistades, el cual me estimula y me provoca a partes iguales. Sin duda estamos ante uno de mis grandes referentes intelectuales. ¡Qué privilegio tenerle cerca!

Que te llamen para un evento así y que te pidan que hables un poco de tu vida profesional y de algunas facetas de la misma relacionadas con un libro como el de Paco, ya es la leche, pero si encima compartes escenario con cracks de la talla de Álex González Pozo, Director General de Hesperia, Xisela Aranda, siete veces Campeona de España de Squash, José Luis Abajo "Pirri", medallista Olímpico en Pekín 2008, Enhamed Enhamed, ganador de 7 medallas en los juegos paralímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012 y todo un ejemplo de superación, Laura Chica, psicóloga, escritora y una de nuestras mayores expertas en el mundo del coaching, así como Alejandro Bataller, Vicepresidente de Sha Wellness, se te ponen los pelos de punta, como fue mi caso. Me sentí como si me hubiera invitado a jugar con el Madrid de los galácticos. Como siempre que me llaman a participar en eventos como éste, os dejo un resumen de lo que fue mi intervención.

Cuando Paco me contó hace unos meses lo que quería organizar y lo mucho que le gustaría que interviniera hablando de mi propia experiencia, empecé a darle vueltas a todo aquello que quería contar. Quería alejarme de lo habitual y no hablar tanto de los éxitos que a menudo tienen las empresas, que es lo típico que se hace en estos casos, sino hacerlo de una parte mucho menos glamurosa, pero clave para entender el desempeño corporativo: las horas de desvelos, sufrimientos, lucha y desánimo que a menudo se dan detrás de todos los directivos, y que precisamente hacen que los éxitos, cuando llegan, sepan tan bien. El cómo afrontemos estos momentos, determina a menudo el éxito de las compañías.

Ser empresario es una profesion de riesgo, y dirigir una compañía es un camino permanente de obstáculos. Quien ejerza labores directivas en una organización y no lo vea así es que tiene la suerte de dirigir a una empresa en un monopolio, o a lo sumo en un oligopolio de cuatro amigos, pero de veras que no es lo normal. Sin embargo, pese a todas las dificultades de la actual coyuntura, debemos pensar que nuestro país, más que 5 millones de puestos de trabajo, necesita 500.000 empresarisos que creen 10 puestos de trabajo cada uno. Necesitamos crear una cultura de emprendedores, circunstancia que en los tiempos actuales no es nada sencilla y creo que en "Aprendiendo de los Mejores" podemos encontrar algunas pistas para ello.

Cuando yo empecé a trabajar, eran otros tiempos. Recuerdo que aún no había terminado la carrera cuando me llegó la oportunidad de incorporarme al mercado laboral a través de unas prácticas en una empresa, la cual me ofreció quedarme cuando me licencié. Me ficharon para un proyecto novedoso que iniciaban en España y para el que contaban conmigo como único comercial. En los 5 años que estuve, logramos captar 5.000 clientes, llegándose a crear una estructura comercial importante dentro de la compañía debido al volumen de trabajo que logramos generar. Sin embargo, cuando pienso en aquella época, no puedo decir que me matara a trabajar. Es más, reconozco que más bien hacía lo justo.

Mi vida cambió en el año 2007, cuando mi abuelo me pidió que me hiciera cargo de la bodega. Recuerdo decirle que creía que era muy pronto, que con 29 años pensaba que una dirección general podía quedarme grande, pero entonces mi abuelo me dijo algo que jamás olvidaré en mi vida: "mira Fernando, en esta vida las cosas llegan cuando llegan, no cuando uno quiere que lleguen". Y ante aquello, decidí que si, que me iba a la bodega. Cuando llegué allí, como se suele decir, vi que aquello no eran lo que me habían contado. Me habian dicho que era una empresa ordenada, con gran éxito comercial y que tenía un equipo consolidado. La realidad es que me encontré una compañía en guerra civil por la sucesión del anterior Director General, a quién sustituía, lo que derivó en que el enólogo y el director comercial quisieran irse (y finalmente se fueran), un éxito comercial que era real, peor muy centrado en el mercado doméstico y en el canal de hostelería tradicional, y una empresa que, como la mayoría de empresas españolas, había llevado a cabo numerosas inversiones en los años previos a la crisis, excesivamente financiadas con capital ajeno, o lo que es lo mismo, demasiado expuesta al sector bancario español.

El día que cayó Lehman Brothers, la cosa se puso "divertida". En cuanto la banca comenzó a salir a la carrera cancelando pólizas de crédito y dejó de haber revolving, empezamos a pasarlo mal. Y cuando la crisis financiera llegó a la economía real, impactando de forma tan brutal en nuestros canales tradicionales, aquello se puso feo de verdad. Cabe recordar que en aquellos años cerraron 50.000 establecimientos. En estos años llevamos 3 refinanciaciones, 2 reestructuraciones de plantilla, varias peleas con la Agencia Tributaria (para contar lo bien que trata Montoro a las PYMES), desinversiones dolorosas y una lucha constante por sacar la empresa adelante. La crisis, sin duda, puso sobre la mesa todas nuestras debilidades y nos obligó a reinventarnos de arriba a abajo. Ocho años después seguimos peleando a cara de perro por sacar adelante a la compañía, con la convicción de que todo ésto será para bien, pero habiendo días en los que a uno lo que le apetecería es tirar la toalla, o aprovechar una visita a casa de mis abuelos para dejarle la llave de la bodega sin que se dé cuenta. Afortunadamente esos días son los menos y me basta un atardecer desde mi despacho con el viñedo al fondo para dar las gracias a Dios y reconocer que soy un privilegiado por tener el trabajo que tengo.

Cualquier que haya leído el párrafo anterior, puede que ahora piense que soy un tío triste y que vivno en un "ay" permanente, pero nada más lejos de la realidad. Me encanta lo que hago y estoy convencido de que todo ésto que estamos viviendo será para algo. A las pruebas me remito. Como decía, necesitamos mimar a nuestros empresarios. Para mi, estas son algunas de las claves para  poder sobrevivir "en tiempos revueltos":

- Tienes que trabajar en algo que te apasione, ir los lunes feliz a trabajar. Yo ya no me veo trabajando en otro sector, y pese a las dificultades, reconozco, como decía antes que tengo una suerte enorme. Trabajo haciendo realidad los sueños de mi abuelo, que ahora también son los míos, el de hacer de PradoRey una bodega incuestionable haciendo vinos de finca, con toda la tipicidad y naturalidad de la Ribera del Duero. Disfruto con mi trabajo, con los retos que me impone cada añada, ante los cuales sólo podemos aspirar a sacar lo mejor de la naturaleza que se nos presenta. Hay que estar enamorado de lo que se hace, tener "hambre" por crecer y mejorar diariamente. De otra forma, tu día te pasará por encima.

- Todo lo que merece la pena en la vida cuesta, se cuece a fuego lento. No hay atajos para el éxito, y a menudo éste es una carrera de fondo. El tiempo nos termina de poner a cada uno en nuestro sitio, aunque a veces sea a muy largo plazo. Hay momentos de dudas y de miedo, de vértigo, pero tenemos que tener claro que eso es inherente a la condición humana, y que lo que nos diferencia es cómo los gestionamos. Nadie nace sabiendo, por lo que no hay que agobiarse, sino vivir esos momentos como de aprendizaje y crecimiento. Nada es en balde.

- Somos el resultado de nuestras creencias. Somos nosotros los que nos imponemos los límites. Si nos llegan a decir hace 8 años que nuestro país iba a llegar a tener una tasa de paro del 25%, que el consumo se iba a desplomar, que los bancos primero iban a cancelar las pólizas de crédito de la noche a la mañana, luego a no prestar y luego a no anticipar facturas, porque buena parte de nuestro sistema financiero iba a necesitar un rescate y / o ayuda del FROB y BCE, que como país íbamos a estar al borde del rescate varias veces y que Europa iba a seguir en el disparadero como lo sigue estando, muy probablemente muchos hubiéramos dejado las llaves de nuestra empresa en el ministerio de economía. Y sin embargo, aquí estamos. Todo parece imposible hasta que se hace. Es así. Y para ello, para afrontar los retos, aconsejo "trocear" el elefante, ir poco a poco, pero siempre sabiendo que lo importante no es caerse al agua, sino saber nadar.

- Las personas no fracasan, bajan los brazos. La gestion empresarial es muy ingrata. En tiempos de bonanza, los ciclos económicos tapan muchas ineficiencias, así como en tiempos de crisis, las buenas gestiones pasan desapercibidas, y así te sientes que nadas, y nadas, y nunca llegas a la orilla.  Sin embargo, si las cosas no salen, si nuestras empresas caen y tú has dado todo lo que tienes, no puedes exigirte más. Esa experiencia te ayudará a ser mejor profesional y mejor persona, porque créeme cuando te digo que las personas somos como las cepas, y cada cierto tiempo, las vides cada año, la vida nos brinda la oportunidad de reinventarnos y dar la mejor versión de nosotros mismos. Por lo tanto, como diría Simeone, el esfuerzo no se negocia, y a partir del mismo, si miramos a la vida con perspectiva, sólo podemos crecer.

Hoy en día dice mi abuelo que acertó con el gerente, y yo no puedo dejar de pensar que si hubiera sabido lo que me iba a encontrar, no me hubiera mandado a la bodega ni de broma. Chascarrillos al margen, me remito al principio cuando comentaba que no quería contar éxitos empresariales rimbombantes de esos que te abruman. Los buenos momentos que hemos tenido en bodega estos años que también los ha habido y los sigue habiendo, saben el doble de bien. Ahí están los vinos, más reconocidos que nunca y con una revolución en ciernes que comienza a percibirse.  Pero por encima de todo,  una cosa es cierta: siempre he creído que el éxito de verdad es vivir la vida que uno quiere, conforme a unos valores y muy feliz con lo que hace. Y quién sabe, mirándolo desde ese punto de vista y pese a todas las dificultades, tal vez sí. Puede que lo que os haya contado en estas líneas no deje de ser una historia de éxito. Me encantará recibiros en PRADOREY para que la comprendáis en toda su dimensión.

Enhorabuena Paco, a por otras 25 ediciones más. ¡Y qué podamos compartirlas!